El reto de la competitividad

Una economía que pretenda mantener tasas sostenidas de crecimiento en la producción y elevados niveles de empleo y, por tanto, bienestar, no se puede permitir el lujo de descuidar la salud de sus principales equilibrio macroeconómicos. Dentro de éstos destacan la inflación y el desequilibrio exterior, que están estrechamente interrelacionados ya que si la primera se dispara el segundo se deteriora, y si esto ocurre, la moneda de un modo u otro terminará perdiendo valor, lo que repercutirá a su vez en el precio de los productos sometidos a intercambio exterior.

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