La conformación de la diplomacia estadounidense

Si observamos un mapa, podemos ver que de todas las grandes potencias que ha habido a lo largo de la historia, Estados Unidos es la más peculiar de todas. Esto es debido a que, siendo un país de una vida relativamente corta comparada con las demás naciones dominantes, ha desempeñado una influencia en el orden mundial contemporáneo incomparables. Se puede afirmar que Estados Unidos es una superpotencia única en la historia.

La historia de esta nación y su concepción histórica ha marcado de sobremanera su política exterior. El nacimiento de Estados Unidos en 1776  creó la base para el establecimiento de unos principios que los Padres Fundadores tenían la convicción de que eran universales, acusando de ilegítimos a los gobiernos que no los compartiesen y pusieran en práctica. Así por ejemplo, Thomas Jefferson exponía que Estado Unidos era una especie de imperio de la libertad y que todas sus acciones coincidían con los intereses de la humanidad.

A estos principios universales hay que añadir la privilegiada situación geográfica del país. La protección de los océanos Atlántico y Pacífico, junto con los recursos que tiene el país, hicieron que la política exterior americana, en un principio, se convirtiese en una actividad optativa. Esto lo podemos ver reflejado en el Discurso de despedida de George Washington de 1796. El primer presidente estadounidense advirtió a sus sucesores de que no realizasen alianzas permanentes y que por el contrario, utilizasen alianzas temporales para determinadas situaciones que requiriesen de esta emergencia.

Esta política permitió a Estados Unidos convertirse en una gran potencia únicamente con la acumulación de poder interno y una política exterior dirigida a mantener alejadas a las potencias extranjeras de su zona de influencia, es decir del continente Americano. La famosa doctrina Monroe (1823)  es una clara ilustración de esta política.

A todo este desarrollo histórico, debemos añadir la influencia que han tenido tres presidentes estadounidenses en la conformación de la política exterior estadounidense y en su eterno debate de como encajar el idealismo estadounidense con los intereses nacionales.

El primer presidente de los tres es Theodore Roosevelt (1859-1919). Este presidente veía a EEUU como una nación potencialmente grande. La cual estaba llamada a desempeñar un papel esencial en el mundo debido a su fortuita herencia política, geografía y cultural. Bajo su mandato Estados Unidos comenzaría a participar en la sociedad internacional, previamente el país se había mantenido aislado de lo que pasaba en el mundo.

La característica principal de Theodore Roosevelt era su idea hobbesiana del mundo, según la cual o Estados Unidos defendía sus intereses o las demás potencias acabarían con ellos. Desde esta perspectiva, la política exterior estadounidense se enfocó hacia los sucesos en el mundo que afectasen a su interés nacional, intentando establecerse EEUU como guardián del equilibrio global y de la paz internacional. Un ejemplo de esta política es el tratado de Portsmouth (1905), en el cuál Japón y Rusia firmaron la paz tras un conflicto por la península de Corea. Este tratado se utilizó por parte de Estados Unidos como política de equilibrio de poder y como introducción de Estados Unidos en la región asiática donde tenía intereses comerciales.

El segundo presidente es Woodrow Wilson (1856-1924). Es la cara opuesta a la política exterior realizada por T. Roosevelt. Pese a que propicio la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial, dicha entrada no se produjo en defensa de los intereses nacionales de Estados Unidos si no para hacer un mundo más seguro para la democracia. Wilson tenía una visión kantiana de la sociedad, exponía que si se diese opción a los países, estos optarían sin dudar por la paz. Además, patento la Sociedad de Naciones como una forma de configurar una seguridad colectiva global que permitiese evitar las agresiones entre estados, definir las obligaciones de cada Estado y poder actuar de forma conjunta cuando las reglas del orden mundial establecido se fracturasen. El problema con el que se encontró Wilson fue,  que no todos los Estados consideraban de manera igual la violación de la paz, que no estaban dispuestos a actuar en común y que la sociedad estadounidense tampoco estaba preparada para asumir el papel de policía global.

Este cambio en la conciencia social estadounidense la realizo el último de los presidentes, Franklin Roosevelt (1882-1945). Este presidente consiguió, no sin dificultades, cambiar la posición aislacionista que impero en Estados Unidos tras la I Guerra Mundial, hacia la intervención de Estados Unidos en la II Guerra Mundial y la posterior construcción del orden mundial liberal en el que aún a día de hoy vivimos. No obstante, Franklin Roosevelt no se parecía en nada a los anteriores presidentes mencionados. Este Presidente depositaba la confianza de las relaciones con otros países en el establecimiento de lazos personales y en su capacidad de manejar las distintas personalidades de otros líderes, un ejemplo de esto es la relación que mantenía con Iósif Stalin. Así, podemos decir que daba una gran importancia a la relación con los distintos líderes y dejaba en manos del estado de estas relaciones la propia sociedad internacional y sus objetivos, confiando en la capacidad y voluntad de estos para entenderse.

Por lo tanto, podemos ver que las bases que sentaron estos tres presidentes se siguen aplicando a día de hoy en la política exterior americana. Por ejemplo, Donald Trump da una gran importancia a la relación con los líderes extranjeros, Emmanuel Macron, Vladimir Putin o Kim Jong-un dan buena fe de ello. También podemos observar a lo largo de las diferentes administraciones que han pasado por la Casa Blanca el equilibrio que han debido de realizar entre, la protección de los diversos intereses nacionales, por ejemplo teniendo buenas relaciones con países como Arabia Saudí, y la expansión de sus ideales wilsonianos. Lo que ha generado un problema eterno en la diplomacia estadounidense debido al choque entre las dos vertientes.

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Pablo Andrés Gutiérrez

Pablo Andrés Gutiérrez (Madrid, 1995), es graduado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y tiene un Máster sobre la Unión Europea y su relación con los países del Mediterráneo. Actualmente se encuentra realizando el curso de Defensa Nacional en el CESEDEN. Especialista en las Relaciones Internacionales, geopolítica y seguridad.

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