Hacer Europa y a nosotros mismos

Aciagos son los tiempos en los que vivimos, en los que la Unión Europea camina sobre la cuerda como si de un funambulista se tratara. Y, sin embargo, es cuando más la necesitamos (a la UE). Numerosos y difusos son los retos que afrontar en los próximos años. El individualismo y su “homólogo estatal” -el nacionalismo-, la seguridad, el cambio climático, los cambios en el mercado laboral, los movimientos migratorios… Nunca hemos necesitado tanto a la Unión, nunca tanto en las últimas décadas; pero, sin duda, nunca nos ha necesitado ella tanto a nosotros. A los europeístas.

Restan por delante tres meses en los que está en juego algo tan corriente como nuestros derechos, nuestra concepción de la vida, nuestra forma de vernos ante el mundo -y ante nosotros mismos-. El 26 de mayo Europa va a decidir si seguir siendo un lugar de ensueño, una bandera plural o, en cambio, veremos cómo renuncia a su propia esencia y valores fundacionales.

El reto no es fácil, Europa nos ha fallado, sus políticas de austeridad fiscal dejaron a miles de ciudadanos y a varios Estados en una difícil situación. La regla del ajuste fiscal (y su “hijo”, la estabilidad fiscal) impidió a Estados como el nuestro socorrer a quienes la crisis financiera había abocado a una situación inimaginable años atrás. Fractura social, ‘policrisis’, precarización, acuerdo con Turquía sobre los refugiados, recortes en la sociedad del bienestar…aristas de un poliedro que, durante estos años, ha generado un sentimiento de rechazo, escepticismo, e incluso abnegación. Sin embargo, este año puede ser diferente. Sabemos que la Unión Europea puede dar más de sí, sabemos que es capaz; pero ¿y nosotros?

Seamos capaces de exigirnos lo que le demandamos a la UE, un esfuerzo más: cumplir con nuestro deber cívico. Se nos exige en estos tiempos un acto de fe, sencillo, pero de incalculable valor: insuflar a la Unión la fuerza de la democracia, darle el poder para alcanzar una Europa de todos, la Europa que queremos. Una Europa capaz de formular un nuevo contrato social, una Europa que continúe defendiendo los derechos humanos allí donde se violen, una Europa vanguardista. Este es un motivo por el que luchar hasta quedarnos sin voz, un motivo para escribir y concienciar hasta que el mensaje llegue a nuestro último conciudadano.

Parafraseando a Schuman, “Europa no se hará de una vez” sino que crecerá paulatinamente, aprendiendo de sus errores. El episodio más reciente es el discurso de disculpas de Juncker hacia Grecia el pasado mes. Europa yerra porque es humana, Europa yerra, pero reflexiona, Europa duele porque siente. Esa es la Europa que debemos reivindicar el 26 de mayo, la Europa de los ideales más humanos. Debemos reforzar el común denominador de la Idea que encarna la Unión Europea.

Vivimos en una época en la que se nos pide muy poco como ciudadanos. Damos por sentadas nuestras libertades. Nos creemos que nos han sido dadas por alguna deidad. Inconscientemente, creemos que esas libertades se nos deben, pero olvidamos que el precio a pagar por conseguirlas fue la propia sangre, y que sus enemigos están entre nosotros. El miedo, el rechazo, la opresión, la decadencia moral, el individualismo… acechan y vienen con fuerza para hacerse con la Unión el 26 de mayo.

El 26 de mayo, blandamos el voto de la esperanza frente al populismo y el euroescepticismo. La Unión Europea es una idea poderosa, un lugar alcanzable, pero necesitada de una ciudadanía comprometida y enamorada. Basta con contar los largos años de paz tras la II Guerra Mundial para darnos cuenta de que la Unión Europea es algo por lo que vivir, algo por lo que votar.

Nuestra hora está cerca, la hora de servir a Europa.

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Antonio Gutiérrez

Antonio Gutiérrez Guijarro (Baena, 1996) es jurista por la Universidad Carlos III de Madrid. Máster en Derecho de los Sectores Regulados y Máster de Acceso a la Abogacía, en la actualidad. Cofundador de Estudiantes por Europa (ExE) y S. Gral. de European Law Student Association UC3M. Interesado en derecho público, fiscalidad, Estado del Bienestar y LatAm. Sumergido en todo lo relativo a la integración europea y el derecho comunitario. Colaborador ocasional en diferentes medios como contertulio o articulista.

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