El auge verde llega a Suiza

Elecciones Suiza

El nuevo Parlamento Suizo será más ecologista, más femenino y más de izquierdas que el actual. Los resultados de las elecciones generales en Suiza cambiarán el aspecto del Nationalrat (Consejo Nacional=Congreso) considerablemente, si bien las modificaciones como suele suceder en Suiza no son espectaculares, si son dignas de mención. Entre los 200 diputados de la próxima legislatura habrá 26 ecologistas más, 21 mujeres más y 14 diputados más pertenecerán al espectro político de la izquierda.
En el Parlamento Suizo había tradicionalmente cuatro grandes partidos que son los que conjuntamente conforman el Gobierno. Ese Gobierno lo componen siete ministros (dos radical-liberales, dos socialistas, dos nacional-conservadores y una democristiana). Con este modelo de gobierno colegiado se garantiza que todos los partidos relevantes estén representados en el ejecutivo, lo que es imprescindible para el sistema de consenso y democracia semi-directa existente en Suiza.

El pasado domingo los suizos provocaron algo que para un país tan estable y moderado como lo es el helvético se puede considerar un mini-terremoto. El partido verde pasó de 11 escaños a 28. Nunca desde la introducción del sistema proporcional en 1919 un solo partido había aumentado en 17 su número de diputados. Al mismo tiempo el partido verde-liberal también experimentó un ascenso espectacular, pasando de 7 escaños a 16, de modo que entre los dos suman los arriba mencionados 26 escaños ecologistas más, pasando a haber ahora 44 ecologistas en el Consejo Nacional.

El gran perdedor de la noche fue el SVP (Partido Popular Suizo). Este partido anti-europeista y anti-inmigración sigue siendo el más grande pero pasa a tener 53 escaños tras perder doce. También pierden los socialdemócratas cuatro escaños quedándose en 39 y sobre todo pierden los partidos burgueses, cuatro los radical-liberales, tres los democristianos y cuatro el partido burgués-demócrata. Este último pasa a la marginalidad quedando con tres escaños. Los radical-liberales y los democristianos fueron históricamente los mayores partidos y más relevantes, sobre todo en el siglo XIX y hasta la segunda guerra mundial, a día de hoy mantienen 29 y 25 escaños respectivamente.

Con el ascenso de los verdes adelantan a los democristianos y se imponen como cuarta fuerza política, de modo que a medio plazo será imprescindible debatir su participación en el gobierno. Los miembros del gobierno son reelegidos cada cuatro años y normalmente se respeta el mandato, de modo que probablemente en la reelección de diciembre de este año no haya cambios y estos en todo caso se den cuando se genere alguna vacante por dimisión. El resultado positivo de ambos partidos verdes era de esperar, pero en ningún caso en esta magnitud. Obviamente los dos partidos aprovecharon el “efecto Greta” y el debate sobre el cambio climático y la ecología en general, pero por otro lado ya era una labor que venía de años atrás y los temas ecologistas ya fueron relevantes en muchas de las elecciones cantonales de los últimos cuatro años.

En el otro extremo del arco parlamentario se desmoronó parcialmente el SVP, aunque viniendo de unos niveles altísimos logra mantener la primera posición. La cuestión de la inmigración y Europa en estas elecciones no despertó ningún tipo de pasiones y esto solía ser la especialidad de las campañas muy populistas de este partido que en ciertos aspectos puede ser considerado de ultraderecha o de derecha populista.

Por otro lado, las pérdidas del Partido Socialdemócrata se explican con el enorme ascenso de los verdes que en muchas cuestiones compiten por el mismo espectro político y en esta ocasión salieron favorecidos los dos partidos verdes, a pesar de que los socialdemócratas suizos desde hace décadas se han comprometido con los temas ecológicos.

Más crucial para la política suiza son los cambios entre los polos. Los democristianos que se consideran de centro, por ser los que más a menudo coinciden con los resultados finales de las votaciones, ya eran desde hace varias legislaturas el más socio más pequeño del gobierno. Ahora se encuentran de repente relegados al quinto puesto tras ser sobrepasados por los verdes. Su moderación en esta ocasión fue interpretada como ambigüedad y su intento de mantenerse conservadores en el ámbito económico, abiertos en temas sociales y además darse un toque neo-ecologista confundió a los electores y los hizo buscar opciones más polarizadas. Algo parecido le pasó al FDP, los radical-liberales, que no solo fueron los fundadores de la Confederación y el partido hegemónico hasta bien entrado el siglo XX, sino que en su propio entendimiento reivindican el liderazgo dentro de los partidos burgueses. Con sus dos ministros en el Gobierno a día de hoy están sobrerepresentados y es muy posible que el día que se abran las puertas del ejecutivo al partido verde sean los radical-liberales los que tengan que renunciar a un puesto.

El nuevo parlamento con sus doce partidos promete una legislatura un poco más movida, especialmente en los temas medioambientales es muy probable que Suiza tome una posición pionera dentro de Europa, sabiendo que en el tema del desarrollo y la industria verde serán los países que primero empiecen con la transición industrial los que al final se lleven el gato al agua y puedan vender a los demás la tecnología que a la larga necesitaremos todos. Desde España seguiremos con cierto asombro contemplando un país en el que seis partidos tienen entre 16 y 53 escaños sin que en ningún momento se hable de ingobernabilidad ni debilidad institucional.

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Daniel Ordás Menéndez (Basilea, Suiza, 1974) es un abogado, autor y político suizo de origen español. Licenciado en Derecho por la Universidad de Basilea. Parte de sus estudios los realizó en la Universidad de Berna. En 2003 fundó el bufete de abogados Advokatur & Rechtsberatung TRIAS con dos socios www.advokatur-trias.ch. Desde 2011 es socio de otros tres bufetes en diferentes ciudades suizas. En 2012 fue editor de la revista política Statements. En varias entrevistas en medios españoles propuso introducir en España la democracia directa, pero no fue hasta 2012 cuando en plena crisis económica y política su reivindicación tuvo eco. A raíz de varias entrevistas y de múltiples conferencias publicó el libro 'España se merece… Democracia directa'. En 2013 publicó junto a Juan Cortizo el libro 'España se merece… una re-Constitución'.

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