Coronavirus: una oportunidad para la banca

banca coronavirus

La crisis sanitaria del COVID-19 está poniendo a prueba a la sociedad mundial. Las cifras de contagiados y fallecidos son desoladoras y no dejan de aumentar día tras día. Ante esta situación, los Estados y las organizaciones internacionales se han fijado el objetivo inmediato y primordial de contener del virus, retrasar la propagación del virus y mitigar lo máximo posible sus efectos.

Paralelamente a esta lucha sanitaria, numerosos gobiernos han puesto en marcha políticas encaminadas a paliar otras consecuencias derivadas la crisis sanitaria. La pandemia del coronavirus ha paralizado la economía mundial. El confinamiento, la suspensión de la actividad comercial e industrial y la inherente caída del consumo han detenido la actividad económica mundial. La situación ha precipitado el cierre de empresas y la paralización de la producción. Miles de trabajadores, autónomos y pymes se han visto abocados a una fuerte reducción de sus ingresos e, incluso, a perderlos por completo.

Apenas una década después del comienzo de la crisis de 2008, la economía mundial se enfrenta a un nuevo escenario de tensión. Numerosos países, como es el caso de España, han aprobado una serie de medidas de índole social y económica dirigidas a contener el impacto de la crisis, especialmente sobre los sectores más vulnerables. No obstante, en el seno de la Unión Europea, son múltiples las voces que reclaman un mayor esfuerzo político. A diferencia de en la crisis financiera y de deuda soberana que afectaron a la UE durante la última década, las tesis las tesis keynesianistas están recibiendo numerosos apoyos. Gran parte de los Estados Miembros, Instituciones comunitarias y reguladores financieros han lanzado un mensaje único: no puede volver a implantarse la austeridad. La Unión Europea ha vuelto a entonar el ‘whatever it takes’ de Mario Draghi.

El escenario en el que nos encontramos carece de antecedentes cercanos. Por un lado, el poder político está ante una situación que requiere del mayor esfuerzo, liderazgo y compromiso de las últimas décadas. Y, por otro, es necesario destacar el alto grado de madurez y responsabilidad con el que está actuando la sociedad civil. La llamada a la disciplina social y la colaboración han recibido la respuesta ciudadana. Sin embargo, en este tablero contamos con una pieza que en la crisis de 2008 estaba ‘fuera de juego’: la banca.

La crisis financiera socavó el sector bancario. Las malas prácticas evidenciadas y el rescate bancario ocasionaron una crisis reputacional de la banca que aún persiste. Sin embargo, esta percepción puede cambiar. La situación en la que nos encontramos actualmente va a requerir de un sector bancario comprometido. Aún con la estricta regulación y supervisión del sector, la banca tiene la oportunidad de recuperar el reconocimiento social perdido. La sociedad debemos comprender que la actividad bancaria tiene un papel esencial.

Los reguladores ya han activado medidas conducentes a facilitar el crédito y la liquidez. La flexibilización de las obligaciones regulatorias que han anunciado supervisores y autoridades regulatorias son el punto de partida a una actitud comprometida y comprensible de las entidades bancarias con respecto a la sociedad. El sector bancario cuenta con todo a su favor para demostrar su lado más social. El Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), las autoridades nacionales y los gobiernos han puesto sobre la mesa un elenco de medidas para mantener el crédito. Incluso la EBA y el BIS han aplazado las pruebas de estrés y calendario de implantación de las obligaciones de Basilea III, con el fin de reorientar los esfuerzos de los bancos hacia la actual crisis.

Ahora la piedra está sobre el tejado de las entidades bancarias. Muchas de ellas ya han anunciado bienintencionadas medidas para hacer frente a la sociedad. No obstante, esta crisis va a necesitar mucho más de ellos. Al igual que está haciendo con el resto de la sociedad, esta crisis va a poner a prueba la gobernanza y la responsabilidad social de la banca. Vamos a poner a prueba la fortaleza de nuestros bancos, vamos a ver si han hecho sus deberes tras la crisis. Durante los últimos días, las llamadas al compromiso del sector se han redoblado-. El Presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria ha advertido a las entidades del importante papel que se espera de ellas (“We want to instill in banks a strong commitment to preserve every euro of capital that could be useful to lend to the economy”). En el mismo sentido, se han manifestado algunos líderes políticos como el presidente de Portugal, Rebelo de Sousa, quien ha hecho un llamamiento al deber moral de la banca de retribuir a los portugueses por el sacrificio que supuso su rescate (“En este momento, sabiendo que la banca está estabilizada, es una ocasión de retribuir a los portugueses lo que hicimos […] La economía necesita dinero cuanto antes, [y] esa lucha también es de la banca”).

En resumen, el papel de la banca en esta crisis pasa por potenciar su sensibilidad social. Hacer suyas las preocupaciones de sus clientes. Pymes, trabajadores y autónomos van a necesitar de un sector bancario que rehúya las malas prácticas de trabajo y comercialización que emplearon en el período anterior. La sociedad va a exigir una banca ética y sensible a esta situación excepcional. Responder a esta llamada social, va a ser determinante si desea recuperar su reconocimiento.

The following two tabs change content below.

Antonio Gutiérrez

Antonio Gutiérrez Guijarro (Baena, 1996) es jurista por la Universidad Carlos III de Madrid. Máster en Derecho de los Sectores Regulados y Máster de Acceso a la Abogacía, en la actualidad. Cofundador de Estudiantes por Europa (ExE) y S. Gral. de European Law Student Association UC3M. Interesado en derecho público, fiscalidad, Estado del Bienestar y LatAm. Sumergido en todo lo relativo a la integración europea y el derecho comunitario. Colaborador ocasional en diferentes medios como contertulio o articulista.

Necesitamos tu apoyo económico para seguir haciendo análisis independientes y rigurosos. Sin ti, no es posible.

Deja un comentario