¿Qué será de los chalecos amarillos?

El pasado día 16 los chalecos amarillos se daban cita para expresar su descontento en pleno confinamiento francés. El resultado de la movilización ha sido exiguo como era de prever[1]. Siendo justos era lo más probable, ya no solo porque Francia se encuentre en pleno confinamiento y los posibles participantes abnegaran de participar en las movilizaciones. Anteriormente, en pleno confinamiento, los manifestantes habían salido a la calle convocados por los chalecos amarillos como se pudo observar en las primeras manifestaciones al inicio del confinamiento[2] y también han seguido surgiendo protestas en los barrios periféricos parisinos[3].

La realidad es que los chalecos amarillos llevan de capa caída desde el surgimiento de sus manifestaciones a finales del 2018 y enfatizo “manifestaciones” porque el movimiento guarda más relación con distintos acontecimientos que sucedieron anteriormente como la creación una iniciativa en change.org que al saltar a los medios de comunicación desencadeno la creación de una multitud de grupos en Facebook entre ellos el “Groupes Colère”, así como problemas que se daban en la política francesa. El acontecimiento sería inexplicable sin el surgimiento de los diversos grupos de Facebook y los agravios compartidos de los “guilets jaunes” o chalecos amarillos. Contra los diversos argumentos que puedan surgir en favor de una posición ideológica de los chalecos amarillos hay que decir que cualquier descripción puede ser confusa, dado que son profundamente heterogéneos tanto en su nacimiento, como en la actualidad. En el periodo actual, no se puede decir que los chalecos amarillos permanezcan inalterados, esto quiere decir que ni se puede garantizar que los participantes sean los mismos, ni se puede sostener que tengan la misma estructura sociodemográfica que en sus inicios. Pero sí se puede afirmar con rotundidad, que los chalecos amarillos tienen mucho que ver con la precariedad.

La imagen que viene a continuación procedente de (L´Obsoco, 2019) se puede observar la heterogeneidad del movimiento.

Están muy polarizados, pero también hay que destacar que la inmensa mayoría no se posiciona en el eje ideológico. En cuanto a una serie de preguntas que realiza el estudio se puede observar que los chalecos amarillos no se encuentran muy alejados de la opinión de la sociedad francesa (L´Obsoco, 2019).

Los chalecos amarillos surgieron como un movimiento descentralizado y sin ningún tipo de vinculación con ningún actor social. Pero en las últimas manifestaciones de finales de 2019 se llegaron incluso a movilizar con los sindicatos franceses. Es por ello que hay que incidir que el movimiento no ha permanecido impasible, hay que destacar que los movimientos sociales transmiten sus formas de repertorios (los repertorios, son todos tipos de acciones que llevan a cabo los movimientos sociales, desde sus distintas formas de comportamiento, sus formas de interactuar entre ellos, su vestimenta, etc…). Con esto quiero decir, que tal vez los que se movilizan bajo esos chalecos amarillos en la actualidad no sean los mismos que se movilizaron con anterioridad y que es conveniente analizar con cautela a cualquier tipo de movilización que pueda surgir. Habrá que esperar a que un estudio sociológico esclarezca o nos aproxime a la posibilidad de realizar una imagen para interpretar qué es en la actualidad y cómo ha evolucionado.

Lo que sí ya afirmar es que son pertenecientes a los sectores precarizados de la sociedad francesa, pero sin olvidar que el motivo de su surgimiento fue el aumento del combustible entre otras cuestiones. Lo que quiere decir que no son los ciudadanos más agraviados de Francia, pero sí que su posición económica o se ha visto perjudicada o atisban un futuro poco halagüeño para ellos.

La posición de los chalecos amarillos no ha mejorado después de las protestas. Sí han conseguido la reforma de algunas cuestiones, pero no se ha llegado a solucionar el problema principal y es que las políticas que se tienen que desarrollar para frenar el avance de cambio climático no les afecten, así como la precarización cada vez más apremiante. Resulta paradigmático que la no asunción de medidas de este estilo agravara en mayor medida a los sectores más vulnerables como ha indicado la ONU en diversos informes. Los chalecos amarillos no se han mostrado contrarios a las políticas anticlimáticas, sino que han manifestado profusamente quien debe ser el que pague los platos rotos. La crisis en cierne que se próxima puede incentivar el surgimiento de otro periodo convulso en Francia y ya lo reflejan medios franceses[4]. No solo se relaciona con las condiciones de los chalecos amarillos y todo lo que se circunscribe a ellos, también a las condiciones del estado del bienestar francés.  La problemática de todo esto es ¿A quién se dirige un movimiento que es heterogéneo y no muestra simpatía por la política?

Después del confinamiento las clases más agraviadas a nivel mundial serán las que se encuentren más precarizadas y que cuenten con una menor formación, algo que también se refleja en los chalecos amarillos como se observa en (L´Obsoco, 2019).

Toda esta crisis comienza para una población ya expuesta y que encima se enfrenta a las nuevas dinámicas de cambio tecnológico que beneficiarán en mayor medida a las clases más formadas y mejor posicionadas en la sociedad con mayor capacidad de hacer frente a las nuevas dinámicas. Huelga decir que el surgimiento de los chalecos amarillos se debe una multitud de factores pero que todo parece apuntar que ante la situación actual y contando con el comportamiento que han presentado los chalecos amarillos es muy probable que surja de nuevo un nuevo periodo de acción colectiva.

Debido a varias cuestiones (solo se esbozarán algunas de ellas):

-Las instituciones no han cambiado.

-Lo conseguido ha sido realmente exiguo.

-El precio del combustible no es lo único por lo que el movimiento surgió.

-La dualización del mercado laboral sigue en ascenso tanto en Francia como en la UE.

-La no entrada en el mercado laboral produce escisiones y cada vez mayores problemas para los outsiders.

Por todo lo esbozado con anterioridad, es probable que vuelva a emerger otra vez un movimiento similar a los chalecos amarillos, o tal vez no, y que esta vez abra una ventana de oportunidad para que surjan nuevos movimientos más vinculados con un partido político u otras instituciones. En última instancia lo que hay que recordar, es que los movimientos sociales son un síntoma de problemas dentro de nuestros Estados.


[1] https://www.20minutes.fr/societe/2780391-20200516-deconfinement-quelques-centaines-gilets-jaunes-bravent-interdiction-manifester

[2] https://www.lefigaro.fr/gilets-jaunes-mobilises-malgre-le-coronavirus-les-images-en-camera-embarquee-de-l-acte70-20200314

[3] https://elpais.com/internacional/2020-04-20/los-disturbios-resurgen-en-las-barriadas-de-paris-en-pleno-confinamiento.html

[4] http://www.leparisien.fr/politique/hopitaux-gilets-jaunes-emmanuel-macron-face-au-risque-du-reveil-social-17-05-2020-8318496.php

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Samuel de las Heras

Graduado en Ciencia Política y Administración por la UNED. Actualmente cursa estudios de Sociología.

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