La prohibición de la venta de comida rápida a menores: ¿resuelve el problema o afecta la economía?

El 5 de agosto el Congreso del Estado de Oaxaca aprobó la adhesión del Artículo 20 bis de la Ley de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, que prohíbe la venta directa de alimentos de alto contenido calórico y de bebidas azucaradas a menores de edad en Oaxaca, siendo el primer estado en el país en legislar en contra de la venta de alimentos chatarra a niñas y niños.

Esta iniciativa fue promovida por la Diputada Magaly López de MORENA, y respaldada por el grupo parlamentario de su partido, así como por representantes del Partido del Trabajo, y tiene como objetivo atender la “epidemia de obesidad” de los infantes en el estado.

Además, la adhesión, ha sido apoyada por organismos internacionales como la FAO,  Unicef y ONU, así como 73 organizaciones que tratan temas de salud y claro, por el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud Federal, Hugo López-Gatell Ramírez, quien hace unas semanas había generado un debate sobre el alto consumo de alimentos procesados en el país.

Los esfuerzos para reducir el consumo de alimentos no saludables parecería lógico en un país que enfrenta una enorme problemática de padecimientos crónicos como la diabetes y la obesidad, que se llevan prematuramente a millones de mexicanos, sin mencionar la fortuna que cuesta al erario púbico atender estas enfermedades.

Un México, en donde las galletas, las botanas procesadas y los refrescos son consumidos en grandes cantidades por gran parte de la población. Podríamos asegurar que ciertos productos de este tipo forman parte de la cultura y hábitos alimenticios de millones en el país. En donde además, la actividad física y el deporte son un lujo. La actividad física quizá no es lo “nuestro”, en un México en donde si destacan los malos hábitos alimenticios.

Aun así, esta decisión ha recibido fuertes críticas, principalmente del sector empresarial argumentando que será un duro golpe a la economía, especialmente de los pequeños comerciantes, quienes ya se han visto fuertemente afectados por la contingencia sanitaria. Y es innegable que existe una industria multimillonaria que vende estos productos, de la cual miles de familias dependen directa o indirectamente.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac); la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), etc.; demostraron su rechazo.

Incluso la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope) y 12 cámaras empresariales nacionales con presencia en Oaxaca han solicitado al gobernador Alejandro Murat Hinojosa, vetar la adhesión a la Ley de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes, argumentando que podría afectar a alrededor de 58 mil comercios en la entidad.

Hubo quienes además aseguraron que la iniciativa afectaría a productos tradicionales como el chocolate, el pan dulce, los dulces tradicionales y ciertos platillos de la comida típica oaxaqueña, pero los diputados locales que la aprobaron aseguran que no será el caso.

Y claro, que hay muchos que piensan que la prohibición no es más que un tema mediático, con el apuró de posicionarse rumbo a 2021, ya que existe la posibilidad que esta decisión quede solo en el papel y en “buenas intenciones”, como es costumbre en Oaxaca con muchas de las iniciativas y reformas que ha logrado el Congreso Estatal.

Es claro que seguramente esta prohibición afectará, a menos al corto plazo, a quienes venden estos productos, además de que la medida será difícil de aplicar y hacer cumplir, sobre todo en las regiones y municipios más alejados.

Pero aún con estas críticas muy válidas, la aprobación es indudablemente positiva,  ya que pone en el centro de la conversación pública la salud y la calidad de alimentación que tiene la infancia en Oaxaca. Es innegable y  vergonzoso, que la comida ráìda y los refrescos formen parte fundamental de la alimentación de nuestra infancia.

La contingencia sanitaria nos ha dado la enorme posibilidad de cambiar como sociedad para bien, y cuestionar nuestros hábitos de consumo, aun cuando formen parte fundamental de nuestra cultura. Vivimos tiempos en que debemos ser conscientes con nuestra salud como sociedad, tiempos que nos obligan a cuestionarnos: ¿Qué le estamos dando de comer a nuestras niñas y niños?

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Rodrigo Pacheco Peral

Rodrigo Pacheco Peral, Oaxaqueño y Politólogo por la Uiversidad Nacional Autonoma de México.

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