Una oposición a Díaz Ayuso

“El poder desgasta a quien no lo tiene”, sintetizaba así la moral de quiénes están en la oposición el democristiano italiano Giulio Andreotti. Todo político de cualquier parlamento, de los que sufren el frío y desagradecido ejercicio de la oposición al Gobierno central o autonómico sabe que ha encontrado su máximo oponente en la figura de Isabel Díaz Ayuso.

Méritos propios a parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid se ha convertido en un referente de igual relevancia que el propio presidente de su partido y, por tanto, en dardo seguro de las críticas de toda la izquierda, que se mantiene en una continua espera al próximo descalabro de Ayuso. Ella, que fue apuesta personal del nuevo y joven líder del Partido Popular, Pablo Casado, fue elegida por su perfil joven y moderno, capaz de ser adalid de la renovación del centro derecha, pero que había nacido al amparo de Esperanza Aguirre. Ayuso gobierna la comunidad del PP -a excepción de la Galicia de Feijóo- paradigma de sus políticas impositiva y sanitaria, precisamente las que más enfrentamiento ideológico pueden suscitar.

No puede olvidarse que, en el pasado mes de mayo, los socialistas casi podían acariciar con las manos recuperar la Comunidad de Madrid bajo el liderazgo de un perfil solvente como Ángel Gabilondo, de la mano del Más Madrid de Íñigo Errejón, e Isa Serra como candidata de Podemos. Si se convocaran elecciones, solo poco más de un año después, ningún candidato de la oposición podría repetir en el cartel electoral.

La desaparición del candidato del PSOE de Madrid, Ángel Gabilondo, que no hace ni un año recibió el apoyo mayoritario de los madrileños, trasciende ya a su propio carácter conciliador. En términos de comunicación política, la opinión pública ya da por hecho que el partido del Gobierno de España carece de un líder fuerte en una región que lleva gobernada por el Partido Popular desde hace varias décadas.

Íñigo Errejón menospreció el capital mediático de Díaz Ayuso, que demuestra una gran inteligencia al saber caricaturizar su propia imagen, consiguiendo desviar la atención de la opinión pública hacia ella en los momentos más controvertidos de su gestión de la pandemia de Covid-19. Solo había que mirar las tendencias de Twitter para comprobar que el debate estaba entre si una lideresa política debía aparecer como una santa en la portada de El Mundo, y no en el desborde de la capacidad hospitalaria de los hospitales de la comunidad.

Isa Serra, condenada a 19 meses de cárcel, multa e inhabilitación por agredir a un policía durante un desahucio, estuvo a punto de llevar a Podemos a no obtener representación en la Asamblea de Madrid a costa de Más Madrid. Con el previsible y comprobado desgaste de Podemos cada vez que se abren las urnas, esta precaria situación no haría si no agravarse. Algo que pueden calcular también en la formación morada, ya que tan solo trasciende la gestión de Serra en torno a asuntos internos.

Calificar de “desgobierno” al Ejecutivo de Ayuso no constituye más que un intento de discurso político que no provoca acción gubernamental alguna. Y si la oposición no logra que el Gobierno cambie su política, la estrategia no funciona. No solo hay que ser oposición, si no parecerlo. Uno de los temas que ha tenido en vilo al periodismo político -y a los ciudadanos- es si la Asamblea de la Comunidad de Madrid podría orquestar una moción de censura para hacer frente a la situación de caos sanitario que se está dando en Madrid durante estas últimas semanas. Comunicativamente, que sea el resto de la oposición la que emprenda la tarea de intentar conformar la mayoría necesaria para cambiar el gobierno regional releja la falta de liderazgo de Gabilondo, que ha menguado su imagen de intelectual a la de un hombre escondido en su tibieza en una situación política inaudita. Que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, esté dispuesto a acudir a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, cual “mero” líder de la oposición de la región, no hace sino confirmar la falta de capacidad de la izquierda para gestionar esta situación. La asunción de la responsabilidad de control de la pandemia en la Comunidad de Madrid por parte del Gobierno central es el único resquicio de oposición que puede albergarse.

Pero la batalla electoral de Madrid no debe librarla el secretario general del PSOE. Pedro Sánchez ahora debe actuar como presidente del Gobierno, sea la que fuere la formación que lo sustente. La oposición debe mostrarse capaz de ser gestora de la región con más incidencia de Covid-19 de Europa.

¿Cómo es posible que la oposición esté dedicada a una moción de censura destinada a no prosperar? La celebración de esta moción de censura no haría sino demostrar que no hay alternativa a Díaz Ayuso.

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Celia López

Nacida en Montilla, Córdoba. Graduada en Periodismo por la Universidad de Sevilla, y estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración por la UNED. Cursa actualmente el Máster en Comunicación Institucional y Política de la Universidad de Sevilla.

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