El MoMo sigue registrando más mortalidad por Covid que las cifras oficiales

A finales del mes de marzo los medios comenzaron a percatarse de una situación que sorprendía. Las cifras oficiales de muertos por Covid-19 que publicaba diariamente el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ya de por si escalofriantes, se quedaban muy cortas si se comparaban con los datos que mostraba el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Este estimaba con la información del 92% de los registros civiles del país, las mortalidades esperadas con las registradas, pudiendo así detectar problemas derivados de olas de calor o, como en este caso, epidemias.

Si bien los bulos de ocultación intencionada de muertos comenzaron a proliferar por las redes, la explicación oficial parecía bastante plausible. Solo contabilizaban como muertos con Covid-19 aquellas personas que habían fallecido tras comprobarse fehacientemente que padecían la enfermedad. Por desgracia, en momentos de una crisis sanitaria tal como la vivida aquellos meses, muchas personas no pudieron ser diagnosticadas correctamente y, por tanto, no pasaban a engrosar las macabras estadísticas.

En aquel momento no se discriminaba el número de fallecidos diariamente. Sin embargo, si tomamos la cifra estabilizada y corregida por el ministerio a fecha de 19 de junio, y le restamos los fallecidos promedio de las semanas anteriores donde la pandemia ya se encontraba controlada, nos encontramos una cifra oficial de muertos en el periodo de exceso de mortalidad entre el 10 de marzo y 9 de mayo de unas 28000 personas, frente a las 48.500 que se pueden inferir de los datos del MoMo, lo que supone un incremento del 73%.

A finales de primavera, las heridas de la pandemia seguían presentes, pero la mayoría de problemas que habían aflorado en la primera oleada parecían haber sido corregidos. España pasaba de ser el país de Europa que peor había controlado la Covid a tener prácticamente los mejores números del viejo continente y del mundo. Incluso con la llegada de los primeros indicios de segunda ola, antes que en cualquier país de nuestro entorno, una de las explicaciones que se nos daba desde el ministerio era que se estaban detectando la inmensa mayoría de los casos.

Debido a las insistentes reiteraciones oficiales en la capacidad de detección y en los recortes en los plazos de notificación, sorprende más aún que el MoMo esté detectando en el último mes unos diferenciales entre la mortalidad registrada y la mortalidad Esperada+Cifras oficiales Covid porcentualmente similares o incluso superiores a los de los meses de marzo y abril.

En el último mes con cifras consolidadas —periodo del 5 de octubre al 4 de noviembre— comprobamos un exceso de mortalidad registrado de unas 8.300 personas fallecidas frente a los 4.427 muertos oficiales por Covid-19, lo que supone un incremento del 87%. Aún no conocemos una explicación oficial para esta anomalía estadística, que puede ir desde que la velocidad de notificación siga siendo nefasta, hasta que no se estén detectando tantos casos como desearíamos o a la subestimación de las muertes provocadas por la crisis sanitaria por causas distintas a la propia enfermedad y la tensión a la que está siendo sometido el propio sistema de salud.

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Jaime Rodríguez

Jaime Rodríguez (Trelles, Asturias, 1986), es Ingeniero Técnico en Obras Públicas por la Universidad de Cantabria, e Ingeniero de Caminos por la Universidade da Coruña, donde actualmente reside. Amante de la política desde joven, se considera enemigo de la demagogia y la falacia.

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