El PP consolida al bloque de gobierno en Andalucía

El final de año, coincidiendo con el segundo aniversario de las elecciones autonómicas del 2 de diciembre, ha sido el momento escogido por diversas consultoras y empresas dedicadas a la demoscopia[1]  para, en colaboración con diferentes medios de comunicación, publicar sus estudios sobre el estado de la opinión pública en Andalucía. El escenario expuesto por este conjunto de encuestas mantiene la tendencia que se venía observando en el discurrir de la legislatura. A un lado, una izquierda con cada vez menos posibilidades de recuperar la Junta de Andalucía; al otro, una derecha sólida, con el Partido Popular consolidando su primacía dentro del actual bloque de gobierno y creciendo al obtener un gran rendimiento de su posición como socio mayoritario del ejecutivo andaluz.

Escasas dos semanas después, una nueva entrega del Barómetro Andaluz publicado por el Centro de Estudios Andaluces continúa con la línea demoscópica señalada. Este barómetro está compuesto de dos grandes bloques. El primero, dedicado a conocer la influencia del Coronavirus en la población andaluza; el segundo, se ocupa de valorar la situación sociopolítica de Andalucía. En este artículo vamos a dedicar nuestra atención al segundo bloque, acercándonos tanto a las respuestas de andaluces y andaluzas sobre diversas cuestiones sociopolíticas como a la estimación de voto elaborada a partir de los datos del barómetro. Para comenzar, pasamos a analizar la identidad nacional de la población andaluza.

Podemos observar que la población andaluza se distribuye en tres bloques de diferente tamaño según su identidad nacional. Un primer bloque, donde encontramos a dos tercios de la población andaluza, formado por quienes se sienten tan de Andalucía como de España. Un segundo bloque, conformado por aquella parte de la población que afirma sentirse más andaluza que española. Este segundo bloque tiene el mismo peso demográfico que el tercero, donde se incluyen los que se identifican más con España que con Andalucía. Estos datos son relevantes en un contexto donde el andalucismo está en la agenda mediática, con movimientos políticos como la ruptura de Adelante Andalucía o la estrategia comunicativa del agravio comparativo ejercida por el gobierno andaluz; sin embargo, la relevancia de los datos expuestos no radica en su novedad, sino en su continuidad. Los datos certifican que la identidad nacional en Andalucía se mantiene «congelada» desde hace décadas, al continuar en 2020 el mismo escenario que otras investigaciones han reflejado, es decir, un escenario dominado por una identidad dual (Aguiar y Espinosa, 2007; Coller, 2014) caracterizada por una identificación similar hacia el Estado y la Comunidad Autónoma. Por tanto, pese al relativo apogeo —sobre todo digital— del andalucismo, no encontramos datos cuantitativos para poder afirmar que se esté produciendo un fortalecimiento de la identidad nacional andaluza frente a la española, sino que ambas identidades continúan en sintonía y equilibrio como lleva sucediendo prácticamente desde los albores de la autonomía.

En los datos del barómetro también encontramos la valoración de líderes y la preferencia en torno al presidente autonómico. En la siguiente gráfica se observa la distribución de esta segunda cuestión. Antes de ella, vamos a abordar de manera breve la primera. Juan Manuel Moreno Bonilla es el único líder que aprueba, recibiendo de los andaluces una puntuación de 5,35. Le siguen Juan Marín y Alejandro Hernández, líderes de Ciudadanos y VOX, quienes obtienen un 4,7 y un 4, respectivamente. Por último, encontramos a las líderes de la izquierda en un pañuelo, con Susana Díaz, Martina Velarde —desconocida por la población— y Teresa Rodríguez. Todas ellas rondan el 4, pero sin llegar a alcanzarlo.

Esta cuestión permite intuir la falta de alternativas desde la izquierda a Moreno Bonilla, líder claro del bloque de derechas. El actual presidente de la Junta de Andalucía es el candidato favorito para uno de cada tres andaluces. Estamos ante otro dato que muestra la rentabilidad que Moreno Bonilla y el Partido Popular están obteniendo de ocupar la presidencia. La segunda opción preferida, con un apoyo cercano al de Moreno Bonilla, es ninguno (27,5%), es decir, para algo más de uno de cada cuatro andaluces, ninguno de los candidatos actuales debe ser presidente de su comunidad autónoma. Además, uno de cada diez andaluces decide optar por la opción no sabe/no contesta. Todo esto nos deja con prácticamente cuatro de cada diez andaluces sin mostrar preferencia hacia un candidato u otro. Por último, encontramos al resto de candidatos. Sorprende ver a Susana Díaz siendo la presidenta favorita para solo siete de cada cien andaluces. Le siguen el resto de los líderes políticos, con porcentajes que rondan el 5%. Es curioso ver cómo, dentro del ‘beef’ entre Rodríguez y Unidas Podemos, la primera es más favorita que Martina Velarde, líder de Podemos en Andalucía, algo que quizás se pueda deber al escaso conocimiento que tienen los votantes sobre la diputada de Podemos en el Congreso.

Comenzando a analizar la estimación de voto, vemos cómo la preferencia de los andaluces en torno a la presidencia de Moreno Bonilla se ratificaría en las urnas. La derecha revalidaría su mayoría en el gobierno de Andalucía; sin embargo, en esta ocasión VOX tendría la oportunidad de sustituir a Ciudadanos como socio menor de la coalición o, incluso, podría darse el caso de que PP y VOX no necesitaran a Ciudadanos para llegar a los 55 parlamentarios necesarios para tener la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía. El crecimiento del bloque de derechas – 16 parlamentarios – respecto a 2018 es impresionante.

En lo referente a la izquierda, de celebrarse hoy elecciones autonómicas en Andalucía, empeoraría su resultado respecto a 2018. El PSOE-A perdería cinco parlamentarios, unas actas que no obtendrían ni Unidas Podemos ni Teresa Rodríguez[2]. Tras la ruptura de Adelante Andalucía, la suma de ambas fuerzas perdería cuatro parlamentarios. UP obtendría 11 escaños y Teresa Rodríguez entraría en el parlamento de Andalucía con dos diputados. En conjunto, la izquierda obtendría 41 parlamentarios, nueve menos respecto a los que obtuvieron en las elecciones de 2018. Si comparamos estos datos con los de 2015, el descenso es aún mayor. Según la estimación del Barómetro Andaluz, la izquierda hoy lograría seis parlamentarios menos de los que logró el PSOE-A en 2015 y 26 menos de los obtenidos por PSOE, Podemos e Izquierda Unida en aquellas elecciones.

Viendo la evolución de los porcentajes, se deben resaltar dos hechos relevantes. El primero, la caída electoral del PSOE-A parece no afectar a los socialistas en las elecciones generales. Si tradicionalmente el PSOE en las elecciones andaluzas conseguía mejores resultados que en las generales —un voto dual a la andaluza— esa evidencia del comportamiento político de los andaluces se habría invertido en la actualidad. El PSOE-A obtendría hoy diez puntos menos que Pedro Sánchez el 10 de noviembre. El segundo, sería la gran mejora electoral de la derecha tras aparecer VOX. El bloque de la derecha pasaría del 35% de 2015 a superar hoy el 50%, asegurando así su continuidad en el gobierno de Andalucía ante la gran caída electoral del PSOE-A y el declive de las diferentes organizaciones ubicadas a su izquierda.

Un último aspecto a destacar es la abstención, que según los datos del Barómetro Andaluz alcanzaría una cifra récord. Estamos en un escenario donde más de la mitad de los andaluces no votaría (52%), un dato más propio de unas elecciones europeas que de unas elecciones andaluzas. La desafección y el descontento de los andaluces hacia la política en general y la izquierda en particular es un fenómeno que debería preocupar a propios y extraños. El vacío emocional respecto a las instituciones democráticas crece en Andalucía, pudiendo derivar en la reactivación de pulsiones reaccionarias y populistas. La lucha por la autonomía y la hegemonía política de los socialistas andaluces quizás solo sea hoy un melancólico recuerdo, a tenor de las preferencias sociopolíticas de los andaluces en el presente.


[1] SW Demoscopia, Hamalgama Métrica y Dialoga Consultores publicaron sus estudios en torno a esta significativa fecha.

[2] Al no conocer la denominación de la nueva formación de Teresa Rodríguez, se ha optado por colocar su nombre como representante de la formación, a fin de favorecer la comprensión del artículo.

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Daniel Valdivia

Daniel Valdivia (Sevilla, 1996). Graduado en Sociología y Ciencias Políticas de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Becario investigador en el Departamento de Marketing y Organización de Empresas. Actualmente cursando el Máster en Comunicación, Cultura, Política y Sociedad en la UNED.

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Daniel Valdivia (Sevilla, 1996). Graduado en Sociología y Ciencias Políticas de la Administración por la Universidad Pablo de Olavide. Becario investigador en el Departamento de Marketing y Organización de Empresas. Actualmente cursando el Máster en Comunicación, Cultura, Política y Sociedad en la UNED.

Un comentario en «El PP consolida al bloque de gobierno en Andalucía»

  • el 16 diciembre, 2020 a las 6:05 pm
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    Gran trabajo de un gran compañero. Un artículo muy interesante, que deja ver la clara debilidad del PSOE-A y la fortaleza del bloque de derechas.

    Deseando leer más cositas de ti, Dani.

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