C. Tangana, un híbrido entre Dalí y Picasso

C. Tangana

A algunos les podrá gustar más el cantante y a otros menos. Mucha gente seguirá diciendo hasta el fin de sus días que molaba más cuando era Crema. A pesar del título ostentoso, este artículo no pretende elevar la figura de Pucho a una especie de semidiós que ostenta lo mejor de dos de los mejores artistas que ha criado España. En lugar de ello, pretende utilizar la figura de C. Tangana para explicar ciertos hechos sociales importantes y cómo el autor ha tomado conscientemente buena nota de ellos en su carrera musical. A pesar de la relevancia que representa esta nueva forma de hacer las cosas, sólo en el coloquio del artista con Ernesto Castro parece tratarse este asunto. La problemática de la mencionada charla es que se queda en los asuntos más artísticos e individuales y obvia los asuntos más sistémicos.

El primer punto que va a determinar el ser híbrido es su origen. Son bastante conocidas sus raíces en el rap underground de Madrid. No vamos a tratar en profundidad este aspecto, que corresponde más a medios especializados que ya han hablado de la evolución desde sus primeras maquetas. Sólo nos interesa saber el origen para entender mejor la vertiente social de la que hablaremos más adelante. Algunos tópicos del hip hop, como la importancia que se le da a los amigos de siempre, y que lleva a los artistas a que los acompañen a lo largo de su carrera, participando en el proyecto del rapero e incluso saliendo al escenario con él, confrontan las ideas neoliberales que se dan en el modelo de los «triunfitos» u otros productos culturales del estilo que no vendrían a cuestionar ninguno de los pilares de la industria musical y por tanto de la propia producción capitalista de la cultura.

La destrucción del ídolo es uno de los conceptos que ha desarrollado C. Tangana y que suponen un cambio respecto a lo que se venía viendo anteriormente. No es especialmente nueva la autoconcepción del artista como un no-ejemplo. C. Tangana sabe que su música representa las tres f: fama, follar y farlopa, como se ve en la citada entrevista con Ernesto Castro. Muchos artistas ya enarbolan esta bandera, donde Natos y Waor pueden ser paradigmáticos. Pero C. Tangana lleva el concepto a un nuevo nivel. Lo podemos ver de forma clara en dos performance al respecto: la primera serían los vídeos ‘La construcción del ídolo’ y ‘La destrucción del ídolo’ que tiene subidos en su canal. En este último dice: «llevo diez años rapeando para llegar hasta aquí hoy y enseñaros como matarme». La segunda sería la descripción del videoclip de ‘El rey soy yo’, que subió a raíz de sus palabras en la entrevista del Primavera Sound: «Me gustaría vivir rodeado de reyes en vez de rodeado de siervos ¿Quién podría preferir pertenecer a un país de siervos antes que a un país de reyes? Tú no quieres ser el rey porque te da miedo el poder, prefieres que el rey sea otro». Tenemos que suponer intenciones genuinas, y pensar que el individualismo que propone C. Tangana es irremediablemente diferente al individualismo clásico.

La salida de la marginalidad es otro de los pilares del personaje. Esta es una de las cuestiones que más se le echarían en cara desde la escena underground. «Tú elegiste los focos yo elegí el anonimato», que diría Charlie HB. Lo que muchos no ven es que las ideas que enarbola ahora ya estaban ahí aunque las empiece a desarrollar más a partir de C. Tangana y en especial a partir de ‘Antes de Morirme’, el hit con Rosalía que le haría saltar a la escena internacional. Vemos que su estrategia está muy pensada de antes, y se entiende esta como la única forma de contrarrestar con conciencia las presiones sistémicas.

Aquí tenemos que hablar de su alianza con la industria. Dentro de un contexto en el que el capitalismo es predominante y ha conquistado todas las facetas sociales, en los términos en los que Mark Fisher habla de realismo capitalista, la única opción es aceptar su juego e intentar cambiar algo desde dentro.  No hay una frase que exprese este aspecto de manera más sarcástica que su «estrategia militar marketing viral» que podemos escuchar en ‘Tiempo’ o «me sabe tan bueno, ver doblegarse al poder, me sabe tan bueno. Hablo de cifras, empujo y la agarro del cuello» de ‘Espabilao’. Otra de las razones para abandonar el barco de lo «real», lo marginal, es la incorporación de este a la lógica del capital. Esto se enmarcaría en la nueva estrategia del capitalismo, que en lugar de intentar hacer cambiar de parecer a sus detractores, los incluye en su lógica anulando su carácter combativo. Poniendo a La Polla Records como ejemplo, el capital hace unas décadas buscaría combatirlo de frente, cuando ahora lo explota económicamente y finalmente acaba anulando sus reivindicaciones.

Es interesante saber que si no hubiese funcionado su alianza con la industria y las grandes discográficas, en concreto Sony, C. Tangana hubiese seguido más su vertiente surrealista, con estrategias como ponerse detrás de cámaras de televisión y crear aún más polémica. Hace tiempo en un hilo de twitter se comentaba su relación con el surrealismo. Mencionaba que el movimiento surge en un momento de desolación en Europa —análoga al momento en el que vivimos—, y que igual que Salvador Dalí, probablemente el mayor exponente del surrealismo, es rechazado por sus compañeros cuando este no se compromete políticamente. Se podría dejar aquí la cuestión, pero la hipótesis es que es posible utilizar esta manera de crear polémica de una forma que puede originar debate social y conscientemente generar un impacto positivo. Pablo Picasso era comunista. No se puede decir lo mismo de C. Tangana, pero sí que su trabajo puede acercar las posturas de los genios del arte español, que aunque se admiraban mutuamente, siempre estuvieron muy alejados en sus ideas.

Esta vertiente es en la que hay más incertidumbre sobre C. Tangana en el futuro. Si su trabajo puede invitar a un cambio social más evidente. Es conocido su beef con Los Chikos del Maíz, que representarían de lo más duro en el panorama musical que a la vez sea conocido. Es interesante su confrontación, pues en el fondo son dos formas muy diferentes de enfrentarse a la realidad. A pesar de su dureza, vemos que los Chikos del Maíz no han alcanzado la popularidad de la que goza hoy en día C. Tangana, quien ha logrado hacerse un hueco, pero a la vez ha tocado temas como la transexualidad colaborando con El Palomar en su tema ‘Pop Ur Pussy’ y una crítica anti neoliberal que se estaría gestando. En este punto es interesante mencionar sus últimos trabajos. Sabiendo que al sistema, al gran «Otro» del que hablan George Lacan y Slavoj Žižek, se le tiene que dar lo que él quiere para que te acoja y te permita desarrollarte en él, mercantiliza las particularidades españolas, pero a la vez las revaloriza y le da personalidad a una industria que per se no está instalada en ninguna parte del mundo. No sabremos el resultado de la performance vital de C. Tangana hasta que caiga el telón, pero sí podemos decir que sus aspectos comprometidos son los que lo diferencian de un simple Dalí surrealista y abren las posibilidades de un compromiso político que lo acercaría a Picasso.

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Héctor Jiménez

Héctor Jiménez Román (Madrid, 2000) es estudiante de Sociología y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Además de sus intereses en la política internacional, en especial en la Unión Europea, ve necesario entender los fenómenos sociológicos que nos rodean y cómo se expresan culturalmente a todos los niveles.

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Héctor Jiménez Román (Madrid, 2000) es estudiante de Sociología y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Además de sus intereses en la política internacional, en especial en la Unión Europea, ve necesario entender los fenómenos sociológicos que nos rodean y cómo se expresan culturalmente a todos los niveles.

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