El asalto al Capitolio: más propio de la derecha española que de “Rodea el Congreso”

Después del asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump alentados por el todavía Presidente de los EEUU, y tras el enésimo apoyo de Vox a éste, hemos visto como los tres partidos de derecha española —PP, Cs y Vox— relacionaban el Asalto al Capitolio con Rodea el Congreso, en un intento de cambiar el foco. Sin embargo, la derecha española —como Trump— hace acusaciones basándose en medias verdades —o directamente mentiras— y sin pararse en las contradicciones de las mismas. Dicho esto, parece interesante analizar sus acusaciones de relacionar Rodea el Congreso con el Asalto al Capitolio y ver que contradicciones se esconden en ellas.

En primer lugar, cabe decir que las manifestaciones y movilizaciones en las inmediaciones de los Congresos para expresar un malestar siempre han sido un acto legítimo y han ocurrido en los diferentes países del mundo. Buen ejemplo de ello ha sido recientemente la manifestación de cientos de personas en los alrededores del Congreso argentino sobre la legalización del aborto. En el mismo sentido, “Rodea el Congreso” fueron varias manifestaciones autorizadas que se realizaron en el período de 2011 a 2017 —la mayor parte de ellas realizadas antes de existir Podemos—, y a través de la Coordianadora25S con la participación de más de cincuenta colectivos de la sociedad civil que traspasaban las fronteras partidistas y, a menudo, posicionada contra estos.

Todas estas manifestaciones tuvieron un recorrido, se convocaron en diferentes ciudades y, sobre todo, los participantes no iban armados y en ninguna de ellas se tenía pretensión alguna de entrar al Congreso o alterar el funcionamiento de la Cámara —así lo consideró la Audiencia Provincial o el propio Juez Pedraz de la Audiencia Nacional—; sino de expresar un malestar contra  la falta de democracia y de justicia social en 2012, contra la llamada “ley Mordaza” en 2013, la Monarquía en 2014 y 2015, en defensa de la democracia y la libertad de expresión en 2016 y contra los Presupuestos Generales del Estado en 2017 y siempre posicionadas contra la violencia.

A diferencia de esto, el asalto al Capitolio ha sido instigado por el todavía presidente de los EEUU que no acababa de aceptar la derrota electoral, dando lugar a que una turba armada pasase los controles de seguridad del capitolio consiguiendo entrar en el mismo, robase material y correspondencia de los representantes del pueblo americano, abriéndoles la propia policía la puerta y saliendo por su propio pie. Un episodio de autoritarismo que ha dado una imagen deplorable de la considerada cuna de la democracia occidental,  sencillamente por una demostración de fuerza y una amenaza para que, en el mejor de los casos, le permitiera a Trump seguir en el poder —ya sea influyendo en las votaciones o a través de un autogolpe— y, en el peor, dejar un país tocado y dividido a su sucesor con el que lidiar durante cuatro años a costa del desprestigio de las instituciones y la democracia americana.

Parece evidente que, como apunta Ander Moraza, el episodio más parecido al asalto al Capitolio que hemos tenido en la historia reciente de nuestro país no ha sido ningún acto de protesta protagonizado por los ciudadanos, sino que fue un poco antes, el episodio en el que unos fascistas entraron armados al Congreso con el objetivo de derrocar la democracia fue el 23F. No obstante, que Vox, PP y Cs hayan comparado una serie de manifestaciones pacíficas protagonizadas por la sociedad civil con un asalto de fundamentalistas armados, enviados por el Presidente de EEUU, ha sido un golpe de efecto que les ha permitido desplazar el marco y matar tres pájaros de un tiro:

1-Han conseguido que ni se les relacionara ni se hablara con el mayor ataque que la democracia estadounidense ha sufrido: a Vox como los seguidores y admiradores declarados de Trump; al PP y a Cs, como los compañeros de Gobierno y socios de VOX en diferentes Comunidades Autónomas e importantes ciudades del país.

2-Han aprovechado para atacar y desprestigiar a los partidos del Gobierno y a la izquierda en general haciendo que ésta sólo pueda defenderse de las acusaciones -y multipliquemos artículos sobre ello sin salir del marco y beneficiándoles-.

3-Han tratado de cambiar la historia desprestigiando por enésima vez todo lo que supuso el movimiento 15M para este país tratando de etiquetarlo por enésima vez como movimiento violento.

Además de esto, cabe decir que, como es sabido, a lo largo de los años, primero sólo el PP, y luego, con Vox y Cs, han convocado manifestaciones y movilizaciones que se han desarrollado en las inmediaciones en el Congreso de los Diputados, las cuales nadie ha comparado con el asalto al Capitolio o han dicho que fuera un intento de Golpe de Estado; concretamente, en los últimos meses, hemos podido ver:

-La manifestación contra la investidura de Sánchez – y por la “unidad de España”- el mismo día de la misma, con más de 15.000 personas pasando por las puertas del Congreso y donde acudieron responsables políticos como Almeida y Villacís.

-La manifestación del 20 de octubre de 2020 convocada por Vox, contra el Estado de alarma y el “Gobierno traidor y totalitario”, las cuales se realizaron en coche cortando y dificultando la movilización en la ciudad.

-La manifestación contra la ley Celaá frente al Congreso, a la que Casado acudió junto a Ayuso y Almeida y fue apoyada por PP, Cs y Vox.

-La manifestación contra la ya aprobada ley de eutanasia a las puertas del Congreso y apoyada por Vox.

-La manifestación el 20 de marzo de 2020 de agentes de policía en las inmediaciones del Congreso, apoyada por Vox, PP y Cs. Una concentración en la que se derribó el cordón policial situado a escasos metros de la escalera del Congreso y en la que se intentó acceder a la Cámara Baja aunque no hubieron cargas policiales, ni detenidos, ni identificación de manifestantes.

Así, parece evidente que las manifestaciones de «Rodea el Congreso» tuvieron aun menos que ver con el asalto al Capitolio que las manifestaciones convocadas o apoyadas en el último año por los que hicieron esta comparación. No obstante, existen muchos elementos discursivos en estas convocatorias de la derecha y en su discurso que son compartidos con Trump y con su asalto al Capitolio:

1-No reconocer la legitimidad del Gobierno de Sánchez llamándolo “Gobierno ilegítimo”, “Gobierno traidor”, “Presidente Fake” y hablando de “fraude electoral”.

2-Usar descalificativos e insultos contra los contrincantes políticos: Sociópata”, “Estafador”, etc.

3-Oposición frontal y de manera salvaje con la izquierda, acusándolos de “Totalitarios” y “violentos”.

4-Nativismo, Xenofobia y oposición a la inmigración y el multiculturalismo llegando a hablar de construir un muro.

5-Oposición frontal con el movimiento feminista.

6-Agenda neoliberal en beneficio de grandes empresas.

7-Negación de la gravedad de la pandemia COVID-19 y oposición a las medidas de protección.

8-Fomento de teorías de la conspiración como hablar del “virus Chino” o “virus comunista”.

9-Fomento de bulos y Fake News.

10-Oposición a organismos internacionales como la OMS.

De esta manera, dado los gobiernos que sustentan, las causas que defienden y los discursos que realizan, parece que las fuerzas políticas de la derecha española tienen bastantes similitudes discursivas con Trump y entre sí mismas. Lo que nos muestra que el aparente distanciamiento de Vox por parte de Casado sirve para captar votos de ciudadanos con perfiles diferentes —por un lado, los de aquellos que nunca votarían a VOX, por otro, los desencantados con el PP— y agruparlos en un bloque de derechas —que supere al actual bloque progresista que permitió la investidura de Sánchez— para llegar al poder.

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Agustín Haro

Agustín Haro León (Sevilla, 1989) es Graduado en Sociología (Universidad Pablo de Olavide), Máster en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Salamanca) y Posgrado en Formación de Especialistas en Investigación Social y Análisis de Datos (Centro de Investigaciones Sociológicas). Actualmente trabaja en análisis de datos cuantitativos y cualitativos en diferentes empresas e instituciones.

Agustín Haro

Agustín Haro León (Sevilla, 1989) es Graduado en Sociología (Universidad Pablo de Olavide), Máster en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Salamanca) y Posgrado en Formación de Especialistas en Investigación Social y Análisis de Datos (Centro de Investigaciones Sociológicas). Actualmente trabaja en análisis de datos cuantitativos y cualitativos en diferentes empresas e instituciones.

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