Inmigración y auge de la derecha radical en Europa: el caso de Vox en España

Hasta el año 2017 se hablaba de “la excepción española” porque España, junto con Portugal, era el único país donde la extrema derecha no tenía ninguna representación ni en los parlamentos autonómicos ni en el parlamento nacional. ¿Quiere decir esto que en España no había partidos de extrema derecha o ultraderechistas? Sí que había. Podemos destacar España 2000, PxC u Hogar Social.

Hogar Social se dedica a la ayuda en el terreno social que va dirigido exclusivamente a españoles de origen. Deniegan cualquier tipo de ayuda que prestan a las personas que no sean españolas. Uno de los partidos más destacados es sin duda PxC. Este partido de ámbito territorial sito en Cataluña se fundó a principios de los años 2000. Nace ya desde sus orígenes como partido anti-inmigrante, racista, xenófobo y especialmente contrario a la inmigración procedente de los países musulmanes. Repartía panfletos de propaganda que se podían encontrar caminando por las calles de algunas ciudades y pueblos de Cataluña con mensajes contra la inmigración. Estos panfletos contenían mensajes cargados de mentiras, bulos y estigmas y estereotipos contra los inmigrantes como, por ejemplo, que a los inmigrantes, nada más pisar Cataluña, recibían como aperitivo una ayuda económica, obtienen vivienda gratis y otros tipos de ayudas, e incluso repartían propaganda en la cual se podía leer que el Parlament donaba 4.000 euros a los inmigrantes usando falsos datos para justificar las supuestas ayudas.

Estos mensajes y discursos de odio, bajo lema “primer els de casa” llevaron a PxC a obtener unos 67 concejales repartidos por los diferentes municipios de Cataluña, incluso en algunos municipios con alguna influencia en la formación del gobierno municipal. Esta propaganda basada en mentiras y que sólo creaba prejuicios contra el colectivo inmigrante, llevó a su entonces líder Josep Anglada, junto a algunos de sus miembros, a juicio por delitos de odio.

En el año 2013 se fundó Vox, como una escisión del PP, por antiguos ex-miembros del PP como Santiago Abascal, Alejo Vidal Quadras u Ortega Lara. Estos promotores de Vox se escindieron principalmente porque no estaban de acuerdo con las políticas de Mariano Rajoy, especialmente en temas como valores tradicionales o la cuestión nacional, y señalaban a Rajoy de ser demasiado moderado y empezaron a pronto a calificar a los populares de ser la “derechita cobarde” como estrategia para desmarcarse de la cúpula popular presidida por el expresidente de Gobierno Mariano Rajoy. En sus inicios no tenía un discurso nítidamente antinmigrante, a pesar de ser un partido nacionalista español que decía defender los valores tradicionales españoles, y se consideraban centro-derecha nacional o incluso liberal, a juzgar por sus propuestas en políticas económicas.

Carles, F. (2019) en su estudio sobre la ideología de Vox elabora un análisis empírico sobre sus componentes ideológicos y analiza siete características que pueden ocupar su ideología, a saber: nacionalismo, nativismo, autoritarismo, antidemocracia, populismo, valores tradicionales y neoliberalismo. Seguidamente los clasifica en: centrales; presente pero no central y; indicado pero no explícito. Concluye que son centrales en la ideología de Vox los siguientes aspectos: nacionalismo, nativismo, autoritarismo y defensa de los valores tradicionales; antidemocracia, no presente; populismo, indicado pero no explícito y; neoliberalismo, presente pero no central. Finalmente señala que “Vox sería un partido de la derecha radical y no conservador por la presencia del elemento nativista como cuestión central en su ideología”. Por lo tanto podemos extraer que Vox al combinar una posición antinacionalista con mensajes xenófobos se convierte en una organización nativista. Por lo que el rechazo a lo extranjero y el componente xenófobo, que le llevan a vender junto al discurso de miedo basado en mensaje como la “invasión de inmigrantes ilegales”, hacen de este partido, junto con otros elementos, ocupar el lado de la ultraderecha europea en el espectro ideológico.

En las primeras elecciones a las que se presentaron, las europeas del 2014, no consiguieron ninguna representación. Ni tampoco la obtuvieron en las Generales del 2015 ni en las autonómicas que se vinieron celebrando en las diferentes Comunidades Autónomas. En el año 2017 tuvo lugar el llamado procés catalán y aquí Vox se presenta como salvador de la unidad nacional, de evitar la ruptura de España que se estaba gestando y con discursos anti-independentista. Aquí el procés catalán le dio un gran impulso. Pero también su discurso se iba cada vez más radicalizando hacia los inmigrantes, especialmente contra la inmigración de origen musulmán y contra los mal llamados MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados).

En el año 2018 presenta en Vistalegre unas propuestas llamadas las “100 medidas para la España viva”. Entre estas medidas, el apartado 14 y siguientes, dedicado a la inmigración, señala como propuestas, por ejemplo, “la deportación de los inmigrantes ilegales a sus países de origen”; “suprimir la institución de arraigo”; “deportación de los inmigrantes que estén de forma legal reincidentes”, entre otras.

Este discurso radicalizado anti-inmigrante, junto al tema catalán, han sido dos grandes motores que le han dado gran cantidad de votos en las elecciones autonómicas de Andalucía celebradas en el año 2018. Consiguieron nada más y nada menos que el 10% de los votos y 12 diputados. El asalto a las Cortes Generales lo dió en las generales 10N al conseguir 52 diputados en el Congreso en diciembre de 2019.

Actualmente tiene representación en casi todos los parlamentos regionales y autonómicos.

Fenómeno migratorio en España: número de inmigrantes en España y de los que llegan; los beneficios que traen a nuestra economía y las problemáticas a las que se enfrenta (vivienda, racismo, xenofobia o igualdad de oportunidades en el acceso al empleo).

Los movimientos migratorios son tan antiguos como la propia humanidad. Desde el Homo Sapiens o desde la prehistoria ha habido movimientos migratorios y desplazamientos hacia otros lugares del planeta. Por lo tanto, aunque parece que las migraciones son algo nuevo o es algo de nuestra época, lo cierto es que siempre han existido y seguramente este fenómeno irá a más debido a la degradación del medio ambiente a causa del cambio climático que empuja a muchas personas a desplazarse y a emigrar a otros lugares. Según las últimas estimaciones publicadas por Naciones Unidas en diciembre de 2017, unos 258 millones de personas, un 3,4 por 100 de la población mundial, habitan en un país distinto del suyo de origen, A ello hay que añadir los 19 millones de refugiados contabilizados ese año, lo que incrementaría el cómputo global de migrantes internacionales a 277 millones (CES, 2019).

Hasta mediados de los setenta España era un país emisor de emigrantes. Habiendo pasado a ser como país receptor de inmigración a partir de mediados de los años ochenta. También cabe destacar las migraciones de españoles en la última década. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2008 y 2017 se trasladaron a vivir al extranjero un total de 647.458 españoles. Como podemos observar, el fenómeno migratorio no es algo exclusivo de una determinada nación o continente, sino que los movimientos migratorios son algo inherente a nuestras sociedades en todo el planeta desde nuestra existencia.

En los debates, conversaciones e informaciones diarias se usa de forma difusa el término migrantes, inmigrantes y refugiados. En primer lugar hay que diferenciar entre estos tres términos conceptuales y señalar que dentro del grupo de migrantes podemos distinguir por un lado, a los refugiados que buscan protección internacional y, por otro, los inmigrantes económicos que buscan un futuro mejor o los migrantes que se desplazan empujados por el cambio climático.

Los primeros, los refugiados, huyen porque son perseguidos o por temor porque sus vidas corren peligro por motivos políticos, étnicos, religiosos o por su condición sexual o por conflictos bélicos en sus naciones. En definitiva, se ven forzados a dejar sus hogares.

Mientras que los segundos lo hacen por voluntad propia en busca de mejorar sus vidas y la de sus familias fuera del territorio donde habitan o a veces debido a los cambios climáticos, esta última, las migraciones climáticas, está cada vez más en auge.

Una aproximación al termino migración extraída del CES es: “Movimiento de población hacia el territorio de otro Estado o dentro del mismo que abarca todo movimiento de personas sea cual fuere su tamaño, su composición o sus causas; incluye migración de refugiados, personas desplazadas, personas desarraigadas, migrantes económicos”.

Lo que se está haciendo actualmente con estas personas que huyen de sus países por diferentes motivos (huyen de la guerra, la persecución por razones políticas, étnicas, religiosas, de género, etc.) es deshumanizarlos. Dentro de ese círculo deshumanizador se les llama “inmigrantes ilegales”. Parece que de esta forma se les despoja de cualquier dignidad humana, de derechos y no merecedores de vivir.

Las personas no son ilegales. Porque ilegal es la corrupción, ilegal es explotar a personas en campos y fábricas, ilegal es que los estados dejen de incumplir las leyes y derechos otorgados por los tratados y convenciones internacionales que esos mismos estados han ratificado. Las personas migrantes pueden estar en situación administrativa regular o irregular. Cuando están en situación administrativa irregular es precisamente porque hay un Estado que no les ha otorgado el derecho a la protección internacional o a regularizar su situación. Uno de los argumentos esgrimidos por la ultraderecha y sus afines es que a España vienen muchos inmigrantes y que hay muchos “ilegales” que nos están invadiendo.

Según el estudio publicado hace unos meses por la organización POR CAUSA junto con la Universidad Juan Carlos III, los ciudadanos inmigrantes que hay hoy en España en situación irregular (mal llamados ilegales) son entre 390.000 y 470.000,un número muy lejano del 1.250.000 de personas en situación irregular que había en España en el año 2005, de los cuales en torno al 77% proceden de países de América del Sur y de Centroamérica: mayoritariamente ciudadanos de Colombia, Venezuela y Honduras y no entran a España en cayucos por las ciudades de Ceuta y Melilla o Canarias, sino que lo hacen en avión por los aeropuertos de Barajas o por el Prat. En 2019 los ciudadanos que más han pedido asilo en España son los venezolanos y colombianos que representan más de la mitad de las solicitudes de asilo y/o protección internacional. Los inmigrantes en situación irregular procedentes de África apenas llegan al 10%, de los cuales la mayoría, 9%, proceden de Marruecos.

Por lo que respecta a los beneficios que aporta la inmigración a nuestros países os remito a echar un vistazo al informe La inmigración en España: efectos y oportunidades, realizado por el Consejo Económico y Social(CES) publicado este año 2020 y el estudio la contribución de la inmigración a la economía española elaborado por el Defensor del Pueblo, que recoge en su Informe Anual presentado a las Cortes Generales en mayo del presente año 2020.

Los inmigrantes no sólo hacen hoy los trabajos menos cualificados y peor pagados que la población autóctona rechaza como son los trabajos en la agricultura, cuidados, trabajos domésticos o hostelería y turismo, sino que la falta de reemplazo generacional la van a aportar los inmigrantes y eso significa que si tenemos una población muy envejecida será muy poco sostenible en el futuro no muy lejano sin personas en edad de trabajar y que pueda contribuir al mantenimiento de las pensiones por jubilación. Por otra parte, está el componente demográfico: la inmigración favorece el crecimiento demográfico o al menos mantener una demografía en los actuales niveles.

Las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan que, dentro de 50 años, la proporción de personas mayores de 65 años será del 30 %: casi una de cada tres personas tendrá más de 65 años, frente al 20% actual.

Por otro lado, la inmigración tiene un efecto equilibrador en relación con la sostenibilidad financiera del sistema español de pensiones de reparto porque los trabajadores extranjeros contribuyen a través de la afiliación a la seguridad social al aumento de los ingresos por cotizaciones. El gasto en pensiones es el principal gasto público social en España y los residentes extranjeros se benefician muy marginalmente de dicho gasto. La población extranjera supone en torno al 1,5 por 100 del total de beneficiarios de pensiones contributivas y alrededor del 4,5 por 100 de pensiones no contributivas (estudio CES 2020). También cabe destacar que durante la pandemia se ha demostrado que los inmigrantes han estado realizando los trabajos considerados por la Comisión Europea como esenciales, como son la limpieza, el cuidado de personas, hostelería, construcción o en la agricultura, no solo en España, sino en otros estados de la UE.

Algunos argumentos que se sostienen sobre las personas migrantes desde sectores de la derecha radical:

  • Llegan muchos y nos invaden, especialmente la inmigración

Este argumento es totalmente falso. Como he señalado anteriormente los datos indican todo lo contrario. Hay muchísimo menos inmigración irregular y la que llega, alrededor del 77% procede de países de Centroamérica y de América del sur y sólo algo menos del 10% procede del continente africano. Además se esgrime un argumento que no tiene ninguna base empírica: la regularización tiene un efecto llamada. En el caso de España los estudios señalan que no existe tal relación.

Concluyen que en épocas de crecimiento y de pleno empleo es cuando más inmigrantes se reciben, mientras que en épocas de recesión y de altas tasas de paro apenas emigran personas a nuestro país.

  • Los inmigrantes abusan de nuestra sanidad y son los que reciben las ayudas sociales mientras a los españoles se les niega ese derecho, degradan nuestro estado de bienestar o nuestro sistema sanitario y educativo. Según el estudio del CES, citando a la Encuesta Nacional de Salud (ENS), en 2017 del total de visitas médicas el 89% pertenece a la población española, mientras que sólo un 11% son las realizadas por la población de origen extranjero, lo que es lo mismo: de los más de dieciséis millones de visitas médicas 14,5 millones son realizadas por la población española frente al 1,7 millones de visitas de la población de origen extranjero. En lo que respecta a las ayudas sociales, el mismo estudio indica que las personas migrantes son las que menos se benefician de las ayudas sociales a pesar de ser uno de los colectivos más vulnerables. Ello se debe, primero, a que los inmigrantes que no tengan su situación regularizada no tienen derecho a acceder a ningún tipo de ayuda social y, segundo, de obtener la regularización administrativa en la mayoría de los casos tienen que esperar más de dos años para poder optar a algún tipo de ayuda económica, además de cumplir todos los demás requisitos básico y generales para todos los
  • Nos quitan puestos de trabajo

Está claro que la crisis económica que hemos vivido en esta última década ha afectado a muchísimas personas. Pero hay que destacar que entre la inmigración el paro ha sido muy relevante y elevado con respecto a la población autóctona.

  • La población inmigrante o extranjera es la que cometen más delincuencia y violaciones. Según los datos, España es uno de los países europeos con menor índice de delincuencia. Si citamos los datos de delincuencia del 2018 el 76,3% de los delitos son cometidos por población autóctona, es decir, 3 de cada 4 delitos sus autores son españoles y la población reclusa es también mucho mayor entre la población española que la de diferentes nacionalidades. Tampoco existe correlación alguna entre el aumento de la inmigración y delincuencia (elDIario.es, 4/11/2019).

La problemática a la que se enfrentan actualmente los migrantes en España:

  • Acceso al alquiler de una vivienda: debido a la discriminación y el rechazo con que se
  • Citas previas para poder renovar su tarjeta de residencia. Desde el inicio de la pandemia y la vuelta a la llamada nueva normalidad conseguir una cita para renovar el NIE se ha convertido en una auténtica odisea y un quebradero de cabeza para muchos inmigrantes. Las consecuencias de ello es no poder ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos a la hora de acceder al alquiler de una vivienda, trabajar o cualquier otro trámite o procedimiento administrativo que exige la documentación en vigor.
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Ahmed Benamar

Ahmed Benamar Bellouki. Graduado Ciencia Política y Administración por la UNED.

Ahmed Benamar

Ahmed Benamar Bellouki. Graduado Ciencia Política y Administración por la UNED.

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