Elecciones en Ecuador: regresar a la senda del correísmo o seguir bajo la tutela del FMI

Ecuador vuelve a las urnas este domingo en un contexto de pandemia mundial, que ya roza las 15.000 víctimas mortales en el país. A la situación de incertidumbre actual se une la poca diferencia que dan las encuestas entre el primer y el segundo candidato.

Desde la llegada de Lenín Moreno a la presidencia en mayo de 2017, Ecuador ha recibido el apoyo financiero tanto del Fondo Monetario Internacional como del Banco Mundial, en un giro de timón respecto a su predecesor. Contra lo que cabía esperar, el que fuera vicepresidente de Rafael Correa dio un giro a la política económica del país, recibiendo varios préstamos del FMI por valor de alrededor de los 10.000 millones de euros. Este ha sido uno de los puntos más criticados por los defensores del correísmo, que acusaron a Moreno de hacerse con las riendas del partido (Alianza País), así como de buscar el exilio político del expresidente, que desde 2017 vive en Bruselas tras ser condenado a ocho años de cárcel por varios delitos de corrupción.

El objetivo final de las medidas tomadas por el actual presidente era reducir la deuda pública del país (alrededor del 50 % del PIB), pero dicho leitmotiv encontró en las masivas protestas ciudadanas de octubre de 2019 un obstáculo a conseguir sacar adelante el decreto 883, que incluía decisiones impopulares como el aumento del precio de la gasolina.

Lenín tomó distancia de su predecesor desde el comienzo de su andadura no solo en política económica, sino también en política internacional donde ha destacado por distanciarse de gobiernos como el de Nicolás Maduro y acercar posiciones al gobierno estadounidense de Donald Trump. Además, retiró el asilo político y la nacionalidad a Julian Assange, aludiendo a un incumplimiento por parte de este en materia de seguridad en la Embajada ecuatoriana, donde llevaba aislado desde 2012.

Ante los próximos comicios, Moreno no ha tomado partido por ninguno de los candidatos, dejando el cargo tras cuatro años convulsos donde su perfil político se ha dibujado casi siempre por oposición al de Correa.

Las elecciones ponen de relieve una encrucijada entre las dos opciones que lideran las encuestas: por un lado, el que podría ser el presidente más joven de la historia del país, Andrés Arauz, economista y exministro durante la última etapa de Correa. Antes de ser candidato por el Movimiento Centro Democrático era un completo desconocido para la mayor parte del electorado, y por ello ha vinculado su campaña a la del expresidente de manera figurada y literal, llegando a usar una figura de cartón de Correa en sus mítines. Entre sus planes está el de no cumplir el plan de liquidez pactado con el FMI, realizar una auditoría de la deuda pública, e impulsar de nuevo Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), organismo que Ecuador abandonó bajo la presidencia de Moreno. Todo esto bajo el objetivo de colocar al país de nuevo en la senda del socialismo del siglo XXI.

Por el otro, el exbanquero Guillermo Lasso, cercano al Opus Dei y conocido por sus opiniones en contra del aborto y la desdolarización de la economía. Lasso se presenta por tercera vez tras concurrir a las elecciones de 2013 y 2017, con lema de campaña: “Primero la familia”. Es uno de los accionistas del Banco de Guayaquil y antes de fundar Movimiento CREO (partido bajo el que se presenta a las elecciones) fue gobernador de la provincia de Guayas y ministro de Economía durante la crisis financiera de 1999. Su programa electoral destaca por buscar la generación de empleo y la reducción de impuestos, así como una mayor presencia de la banca internacional y el aprovechamiento de recursos petroleros y mineros. Lasso también pretende continuar buscando acuerdos comerciales con Estados Unidos

El sistema ecuatoriano requiere de una segunda vuelta en caso de que ninguno de los candidatos logre mayoría absoluta, es decir, el 50 % del sufragio electoral o el 40 % con una diferencia del 10 % sobre el segundo, algo que parece bastante improbable en esta ocasión.

¿Qué ocurrirá en una segunda vuelta? Lo que parece más probable es que muchas de las posibilidades de que gane Arauz o Lasso estén en manos del tercer candidato en liza por el partido indígena Pachakutik, Yaku Pérez, que en la lengua kichwa significa agua y bosque. Las encuestas le dan alrededor del 15 % de los votos, y si finalmente estas se cumplen, será interesante ver a qué candidato decide apoyar el movimiento indígena, o si por el contrario, no apoya a ninguno de los dos. Por el momento, el candidato ha rehuido a contestar a esta pregunta en entrevistas. El único escenario que maneja cualquier candidato antes de unas elecciones es ganarlas. Habrá que esperar su respuesta a partir del próximo día ocho, si es que no hay ninguna sorpresa.

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Pablo Rapp

Pablo Rapp (San Fernando, 1996) es graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política de la UCM. Ha trabajado en diversos medios de comunicación (20minutos, Agencia EFE, EMA-RTV) y mantiene un especial interés en la relación entre la política y el infoentretenimiento.

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