15-M de 2021: Diez expertos para el último terremoto en la política española

La sociedad española cerró 2020 con la férrea idea de que no volvería a vivir un año tan convulso durante mucho tiempo, y que los rocambolescos sucesos que se habían sucedido desde marzo serían difícilmente superables a corto plazo. Pero 2021 esperaba tras la esquina con las armas cargadas. A las elecciones catalanas en plena cuarta ola —con un ministro candidato y EPIs en las mesas— se le sumaron la moción de censura finalmente fracasada en Murcia con casos de transfuguismo incluidos, y la batalla entre Gobierno regional y oposición por saber qué fue antes, si la disolución de la Asamblea o los intentos de censura de PSOE y Más Madrid. Y lo mejor aún estaba por llegar.

La secuencia, iniciada la tarde del 14 de marzo con el dictamen del TSJM que permitía la convocatoria de elecciones de Isabel Díaz Ayuso para el 4 de mayo, solo podía ir hacia arriba. La presidenta madrileña preparaba ya su siguiente golpe en su particular precampaña durante la mañana del día 15, cuando un espectacular terremoto removía los cimientos de la política española sin que nadie lo esperase: Pablo Iglesias dejaba la vicepresidencia del Gobierno para ser el candidato de Podemos en los comicios de la capital. Y no solo eso, sino que el líder morado escenificaba un paso atrás, dando el relevo a la actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, tanto en el Ejecutivo como en el propio partido.

Pese a que la velocidad y los volantazos de la escena política en nuestro país últimamente han llegado a un punto en el que poco sorprende, esta sucesión de «bombazos» ha pillado a propios y ajenos a contrapié, tanto para saber qué significan todos estos cambios, como para poder ver las consecuencias que con ellos se avecinan. Con el objetivo de aportar todas las claves posibles, diez expertos en comunicación, estrategia y ciencia política se reúnen en el presente artículo para analizar el agitado escenario que deja este particular 15-M de 2021.

Marcos H. de la Morena – Asesor estratégico y experto en comunicación política / Coordinador del panel

La calificación de «jugada maestra» puede resultar tempranera, pero estratégicamente, a todas luces lo es. El movimiento de Iglesias representa el golpe de timón perfecto para la prevalencia de la izquierda en la lucha de bloques tanto nacional como autonómica, y abre las puertas de par en par a un Gobierno progresista en Madrid. Llega para resucitar a un Podemos que en las encuestas ya flirteaba con el 5%, y con el mero hecho de ser cabeza de cartel, no solo evitará quedarse sin representación, sino que puede verse en la mañana del cinco de mayo con un grupo nutrido de diputados a sus espaldas.

Es necesario tener en cuenta los cambios que pueden experimentarse en la movilización, pues con el ambiente ya polarizado hasta el extremo, el votante de derecha no ha de incrementarse más de lo que actualmente está en la CAM por la acción de Vox. Sin embargo, en la izquierda se puede generar un aluvión importante de votos, observando que existe una masa electora grande de abstencionistas que no se veían representados (a los que el efecto emocional de la campaña puede llevar a las urnas), y que, con un Podemos fuerte, el PSOE puede dedicar sus esfuerzos a moderar su discurso para atraer a muchos desencantados de Ciudadanos (que podría incluso quedarse fuera de la Asamblea). El bloque progresista crecería por ambos lados ante una derecha cada vez más radicalizada que probablemente haya tocado ya su techo.

De hecho, de consumarse esta situación, en el Ejecutivo regional resultante más probable, con el partido socialista a la cabeza y el exvicepresidente como número dos, la rutina podría funcionar de la misma manera, combinando un perfil institucional con otro más combativo. Sería Iglesias quien se centraría en la parte más ideológica confrontando directamente con Ayuso, dejando así terreno libre para que el candidato de Ferraz pudiese llevar a cabo las medidas necesarias en la acción gubernamental. Un tándem prácticamente perfecto —salvo las fricciones lógicas en una coalición— que asentaría a la izquierda a la larga en el sillón de la Puerta del Sol.

Daniel Valdivia – Sociólogo y politólogo. Socio consultor en Creando Conciencia

En primer lugar, la apuesta de Iglesias supone la consumación de un movimiento en la que la mayoría de simpatizantes y expertos coincidían. Su liderazgo, desgastado tras tantos años de permanencia en el foco mediático, debía ser relevado, suponiendo Yolanda Díaz la mejor alternativa posible a Iglesias tras su excelso trabajo al mando del diálogo social.

Un segundo aspecto relevante es la apuesta de Iglesias por superar el voto dual MM-UP que vimos en 2019, donde MM logró en las elecciones generales los resultados de UP en las autonómicas y viceversa. Si la candidatura de Iglesias fue clave para que UP lograra unos resultados mucho mejores en el contexto nacional que en el autonómico, la llegada del antiguo vicepresidente del Gobierno a la arena autonómica puede significar que Errejón vuelva a doblar el brazo frente a él, en esta especie de Vistalagre II versión Comunidad de Madrid.

tercer y último hecho a comentar dentro de la izquierda es la relación entre el PSOE y las dos candidaturas -por el momento- a su izquierda. Viendo el resultado de las mencionadas generales y el perfil de Gabilondo, parece que el PSOE no se verá perjudicado por la concurrencia de Iglesias en primera instancia, conservando el liderazgo del bloque progresista. La figura de Gabilondo, un político sosegado y dialogante, logrará escapar a su caricaturización como miembro del bando «frankenstein socialcomunista» que trata de crear la derecha con la irrupción de Iglesias.

Marta Marcos – Politóloga, socióloga y consultora de comunicación

La candidatura de Pablo Iglesias para las próximas elecciones en la Comunidad de Madrid es una jugada que debe ser atendida desde distintos prismas. En clave nacional, por la necesidad de dar el relevo a Yolanda Díaz, a quien desde hace meses en Podemos ven como la mejor sustituta y que es, a su vez, la ministra mejor valorada de la formación morada. Iglesias ha repetido a lo largo del día que en política lo fundamental es «estar allí donde es más útil en cada momento». Con su decisión, cierra un ciclo político y también una etapa para su partido.

Al bloque de la derecha, esta decisión le sirve para movilizar más a su electorado, que hasta ahora debía conformarse con apoyar a Ayuso visualizando al enemigo en clave nacional, puesto que Mónica García y Ángel Gabilondo no despertaban ni pasiones ni odios entre la derecha. La primera por desconocimiento. Por indiferencia, en el segundo caso. Ahora que el rival principal juega en casa, Ayuso tiene una baza para subir de nivel esta contienda.

En cuanto al escenario que le queda a la izquierda, a sabiendas de que la formación morada entendía que el mal resultado en las elecciones del próximo 4 de mayo podría ser visto como una pequeña e inicial réplica del sisma en Ciudadanos, ha recogido a Más Madrid por el camino con un mensaje claro: o nos unimos, o nos gobierna la derecha. El problema, —rifirrafes a un lado—, es que el escenario lo ha vuelto a querer conducir Iglesias, directamente del Congreso a la CAM.

Carlos Muñoz – Consultor de Comunicación

Los movimientos políticos acontecidos en los últimos días han demostrado que tanto Podemos como Ciudadanos comparten una problemática que, paradójicamente, no han aprendido de lo que algunos llaman ‘vieja política’: no saber construir partido. La decisión tomada por Pablo Iglesias en el día ayer es una consecuencia directa de ello que, probablemente, hará que la coalición electoral Unidas Podemos no desaparezca en la Comunidad de Madrid. No parece que Ciudadanos vaya a correr la misma suerte y es posible que su destino sea otro.

Dentro de la izquierda madrileña se ha abierto el debate de si Más Madrid y Unidas Podemos deben ir en coalición a las elecciones. Un debate que parece haberse zanjado por la negativa de Mónica García a ir en la lista con Pablo Iglesias. Más allá de las discrepancias personales entre Errejón e Iglesias, el primero siempre ha defendido que la unión de los partidos de izquierda no significa sumar más. Y como ejemplo práctico los resultados electorales de junio de 2016. Fue el periodo de esplendor de lo nacional-popular. Por aquél entonces, el encuadre podía ser la dicotomía entre lo nuevo o lo viejo o entre la ruptura o el consenso con el proyecto de la Transición. La polarización actual hace que no haya otro encuadre posible que no sea derecha o izquierda, pero parece que Más Madrid optará por ampliar su encuadre y, quizás, apelar al ‘pueblo’ de Madrid y no solo al votante a la izquierda del PSOE.

En este contexto de polarización, el único de resquicio de moderación parece obvio que lo copará el PSOE a través de Ángel Gabilondo, que ya ganó las elecciones en 2019. Falta por ver si será capaz de atraer al votante de Ciudadanos o si los posicionados en el 5,5 de la escala ideológica optarán por la abstención.

Andrea Atanes – Periodista

Pablo Iglesias ha abandonado la vicepresidencia segunda del Gobierno para liderar la carrera por la Comunidad de Madrid como cabeza de UP en la capital. Tremendo golpe de efecto. Y al mismo tiempo, no resulta demasiado sorprendente, sobre todo por quién le sustituye como número tres del Ejecutivo, la ministra Yolanda Diaz. Digno de Gambito de Dama —con lo que disfruta el ahora candidato las series—, el rey en su partida ha pasado a ser al menos alfil, y se erige una nueva reina en el tablero. Iglesias llevaba un tiempo con un discurso muy bronco, que parecía querer devolverle a sus orígenes del 15M, pero resultaba imposible de conciliar con un cargo institucional a tan alto nivel.

Por otro lado, fue la ministra de Trabajo quien, pausadamente pero sin abandonar sus valores sociales, peleó con uñas y dientes las medidas más relevantes durante la pandemia, como la subida del SMI pactada entre patronal y sindicatos, las prórrogas y medidas de los ERTE, y las ayudas a empresas. Díaz ha representado el Podemos más institucional, si no fuera porque ni siquiera es afiliada a la formación morada. La futura vicepresidenta forma parte de Izquierda Unida y, aun así, la coalición de partidos que lidera el grupo hasta ahora liderado por Iglesias apoya a la ministra como cabeza incluso para unas elecciones generales.

¿Por qué ha abandonado Pablo Iglesias el cargo para el que forzó una repetición electoral? Caben dos opciones: un acto heroico, un sacrificio del ego del candidato en pos de frenar el avance de la derecha en la capital; o quizá, Unidas Podemos ya no tenía sitio para discursos creados para entonar entre las pintadas de Somosaguas, y era momento de pasar el testigo.

Sergio Gregori – Periodista, productor audiovisual y director de cine documental. Fundador de Furor TV

Pablo Iglesias ha barajado sus cartas y su futuro político aún es incierto, pero dejando la vicepresidencia en favor de Yolanda Díaz y postulándose como candidato a las elecciones autonómicas de Madrid ha logrado tres victorias innegables.

En primer lugar, garantiza su relevo y controla el relato: son muchos los politólogos y analistas que venían avistando el desgastamiento de Iglesias como candidato en unas elecciones generales, así como venían avisando los índices de popularidad. Los motivos de su desgaste son muchos y no da lugar este texto a un diagnóstico concienzudo, pero lo obvio es que su figura y la de Podemos atravesaba hasta hoy una seria crisis electoral que, entre otras cosas, les supuso desaparecer de Galicia. Como ya dejó caer Pablo Iglesias en la entrevista que le hice hace unas semanas en el canal de Twitch de Furor TV, el futuro de Unidas Podemos pasaba por Yolanda Díaz. Solo faltaba el cómo y el cuándo, e Iglesias ha marcado los tiempos y el relato.

Su dimisión como vicepresidente se produce en el contexto de una grave posibilidad: la victoria de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid con la ultraderecha dentro del Gobierno autonómico. Ante esta eventualidad, Iglesias “se sacrifica” para dar un revulsivo que ilusione al progresismo y evite colocar a Vox en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol.

En segundo lugar salva los muebles del Podemos autonómico, garantizando que el partido morado supere el umbral mínimo del 5% e ilusionando a un electorado hastiado y desmovilizado. Y por último y no por ello menos importante, lanza una opa hostil a Más Madrid que obliga a los verdes a dos escenarios en los que salen perjudicados tomen el camino que tomen: o aceptan una coalición electoral con unas primarias que a nivel censal darían la victoria a Iglesias y el protagonismo a los morados, o insisten en la “competición virtuosa” de la izquierda y quedan como los malos de la película en un escenario que estará marcado por la polarización Ayuso vs Iglesias, «Comunismo» vs «Libertad». Alea iacta est. El 4 de mayo se cerrará la partida.

Raquel Martínez – Periodista y socia de la consultoría de comunicación política Martínez-March

Ocho minutos, veintiún segundos en los que Pablo Iglesias anuncia su nueva estrategia. De vicepresidente segundo de España, a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Vuelve a ser 15-M. De marzo esta vez, pero con la misma esencia: revolución y copar titulares. Ahora, según sus propias palabras, el objetivo es arrebatar de una «puñetera» vez la autonomía a Isabel Díaz Ayuso. La estrategia de Miguel Ángel Rodríguez de hacer política nacional desde la CAM obtiene respuesta: el máximo dirigente de Unidas Podemos (UP) vuelve a sus orígenes, Vallecas. Y con él, la polarización de mensajes. El «antifascimo» de Iglesias aviva el lema de la garantía de la «libertad» de Ayuso.

Campaña electoral desde un despacho ministerial. Iglesias hará uso del altavoz de Moncloa 37 días. Parte con ventaja frente a sus excompañeros, ahora en Más Madrid. Ante el peligro de no lograr el 5% de los votos y quedarse sin representación, urge salvar la marca Podemos. Señala a Yolanda Díaz como la elegida a ocupar su trono y la ensalza como candidata a la presidencia del Gobierno por UP, con vistas a un posible adelanto electoral de las generales.

Tras la sombra de la corrupción. El histórico dirigente de Podemos Juan Carlos Monedero reconocía este lunes en el juzgado «errores» en facturas de Neurona. La UDEF le atribuye el cobro de una supuesta comisión por las campañas de Podemos a través de una factura falsa. Paradójicamente en su discurso, Iglesias sacó pecho de su personal lucha contra la corrupción del bipartidismo. En este tablero la jugada maestra irá firmada por Sánchez-Redondo. De momento, no ha habido «efecto Robles», pero Gabilondo no parece ser el «gambito de dama» esperado.

Fran Bragado – Politólogo. Creador de Iván Redondo Info y coautor de Campaña Permanente

Pablo Iglesias ha dado uno de los pasos más importantes de su carrera y ha decidido hacerlo a lo grande. Si bien no era suficiente con anunciar su candidatura a la Comunidad de Madrid, inicia el periodo de transición del liderazgo de Unidas Podemos hacia la actual Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, lo que supone un claro cambio estratégico del partido morado en busca de que Unidas Podemos, como socio junior de la coalición, no pase a ser absorbido por el PSOE. Pero ¿cuáles son las primeras consecuencias del anuncio de Iglesias?

Para empezar, con su candidatura, UP se asegura superar la barrera electoral del 5%, algo que se ponía en duda y que sería mortal para los morados. Además, como ha especificado durante su anuncio y en la entrevista del día 15 con El Gran Wyoming, hay una búsqueda de retomar la relación con sus antiguos compañeros de Más Madrid, por lo que podemos estar ante el inicio de un proceso de reunificación entre ambos partidos, que tiene a Isabel Díaz Ayuso como factor que haga posible la unión.

Las elecciones a la Comunidad de Madrid, como todas últimamente, estarán marcadas por una alta polarización, algo que se verá incrementado por la entrada en juego del líder de Podemos, que favorecerá, en principio, a una mayor movilización y participación; aunque debemos ser cautos ya que influyen dos factores externos como la pandemia y la celebración de las elecciones en día laborable. Su enfrentamiento con Díaz Ayuso marcará la campaña. Si bien la popular ha dominado hasta ahora la agenda como ha querido, se ha encontrado ante un oponente que le ha robado protagonismo y, aunque es posible que el hasta ahora vicepresidente del Gobierno ayude a activar a los votantes populares, es cierto que, por lo menos en un principio, sí que da la impresión de que ha conseguido emocionar a los suyos. Ahora solo nos queda esperar a los datos próximos y saber dónde está el límite de Iglesias en Madrid.

Lucía de Castro – Estudiante de Ciencias Políticas en la Russian Presidential Academy of National Economy and Public Administration

En la Comunidad de Madrid se ha abierto un nuevo escenario político que podría consolidar a la extrema derecha. La estrategia de Ayuso consiste en situar al PP en un punto ultraderechista del espectro ideológico, cuando Casado tomó hace meses la decisión contraria. Por tanto, si resulta exitosa, la posición de Casado como líder quedará en entredicho.

Esta situación ha dado un giro inesperado cuando Pablo Iglesias ha presentado su candidatura a la presidencia de la Comunidad proponiendo la unidad con Más Madrid. Iglesias, una figura política que sin duda no deja indiferente a nadie, puede ser catalizador de un mayor apoyo electoral a la izquierda para desbancar al gobierno de Ayuso y probablemente, formar coalición con el PSOE. Sin embargo, también puede perder las elecciones. Por ello, se trata de una decisión arriesgada que, de cualquier manera, contribuirá a mejorar su propia imagen hacia la de un militante valiente que cuando lo ha creído necesario, no ha dudado en dejar su cómoda posición de vicepresidente y ministro para tratar de dar más posibilidades a la izquierda de superar el reto que se presenta. Iglesias había personalizado demasiado el partido, hasta el punto de que él era la única referencia de Podemos. Su imagen ya desgastada, estaba perjudicando a la propia formación política. En las elecciones del País Vasco, Cataluña y Galicia; UP tuvo malos resultados que indicaron la necesidad de un cambio decisivo. Por ello, la apuesta por Yolanda Díaz será favorable, ya que se trata de una política bien valorada y sin escándalos a su alrededor.

Así, el exministro pretende echar de Madrid a la derecha, ofreciendo una alternativa de izquierda plural y unida que, si Errejón lo aprueba, dará lugar a opciones interesantes.

Alejandro Solís – Politólogo y editor de la Revista Ideol

La semana pasada, Ciudadanos, con una jugada política totalmente inesperada, lanzaba un órdago en la Región de Murcia que retumbó por todo el país, rompiendo por completo el frágil equilibrio de poder en el espacio político de la derecha. Aunque se trataba de una operación cuyo ámbito trataba de mantenerse en el nivel regional, pronto se extendió a otros territorios. Ayuso, tratando de aprovechar la coyuntura, convocó elecciones esa misma mañana, rompiendo con su socio de Gobierno y dando inicio a una sucesión de movimientos políticos –y jurídicos– que desembocaron en una decisión que ha tomado por sorpresa a toda la clase política y periodística: la salida de Pablo Iglesias del Gobierno de coalición, anunciando su candidatura a la Comunidad de Madrid y facilitando el relevo de Unidas Podemos en torno a Yolanda Díaz, que asumiría la vicepresidencia segunda.

Hasta la llegada de este anuncio, las elecciones, que cobraron un cierto aire plebiscitario en torno a la figura de Ayuso, se articulaban en torno a una máxima: «Socialismo o libertad». Es decir, una suerte de «¡O yo o el caos!» que trataba de polarizar y hacer que las elecciones girasen exclusivamente en torno a ella. Con el anuncio de Iglesias esto cambia por completo. Su candidatura ha generado un auténtico terremoto político que ahonda en esa polarización y cambia por completo la dicotomía de las elecciones. Ya no se trata de elegir entre el caos o Ayuso, sino entre Iglesias o Ayuso, lo que supone un auténtico revulsivo para la izquierda madrileña.

Con una derecha que ya se encontraba bastante movilizada, la candidatura de Iglesias llega para movilizar a su electorado y despejar las dudas acerca de la necesaria superación de la barrera del 5%. Además, su anuncio iba acompañado de otra propuesta: una candidatura única junto a Más Madrid. Una estrategia que, de llevarse a cabo correctamente, en positivo y respetando la fuerza de cada formación, puede aportar esa motivación necesaria que una parte del electorado de izquierdas necesitaba para salir a votar. En definitiva, el movimiento de Iglesias ataca directamente a la línea de flotación de la estrategia de Ayuso, planteando una poderosa alternativa. Una apuesta arriesgada que asegura, como mínimo, una competición igualada entre ambos bloques. A pesar de todo, aún quedan muchas semanas, de aquí en adelante todo puede pasar en Madrid.

The following two tabs change content below.

Marcos H. de la Morena

Marcos H. de la Morena (Toledo, 1996). Grado en Periodismo y Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. Tras pasar por diferentes medios de carácter nacional, como la Cadena SER o el diario Expansión, actualmente es analista para varias publicaciones digitales, y dirige el Máster en Periodismo Político de la Universidad Tech. Sus principales líneas de investigación se centran en los sistemas de pactos entre partidos y los efectos de los gobiernos de coalición.

Marcos H. de la Morena

Marcos H. de la Morena (Toledo, 1996). Grado en Periodismo y Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid. Tras pasar por diferentes medios de carácter nacional, como la Cadena SER o el diario Expansión, actualmente es analista para varias publicaciones digitales, y dirige el Máster en Periodismo Político de la Universidad Tech. Sus principales líneas de investigación se centran en los sistemas de pactos entre partidos y los efectos de los gobiernos de coalición.

Deja un comentario