Primarias PSOE-A: San Telmo en el horizonte

El 2 de diciembre de 2018, el PSOE-A abandonó San Telmo con el peor resultado de su historia, curiosamente, para ceder el testigo de gobierno, por primera vez en la historia de Andalucía, al Partido Popular con el peor resultado de su historia. El PP contó con el apoyo de los antiguos socios de gobierno de los socialistas y el de una extrema derecha que irrumpió por primera vez en las instituciones en Andalucía. Lo que, sin duda, en cualquier otro momento hubiera dado inicio a un proceso de autocrítica en el que rodaran cabezas y el partido se centrara en recomponerse para volver a San Telmo, en este caso, llevó a los socialistas andaluces al inmovilismo y la impasibilidad del boxeador que cae noqueado ante un golpe del adversario. Un golpe que no era otro que haber perdido Andalucía —el territorio con la federación más importante del PSOE en cuanto a militantes— 40 años después de la primera victoria socialista que logró Rafael Escribano en 1978.

Las consecuencias de la ausencia de autocrítica tras el 2D aún siguen hoy muy presentes en el PSOE-A. Pese a las dos victorias electorales en 2019, los socialistas no han conseguido realizar una firme labor de oposición al gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla en el Parlamento de Andalucía. Labor de oposición que, a causa de la dejación de funciones en San Vicente 37, ha recaído en muchos de los portavoces municipales en las capitales de provincia, o en Presidentes socialistas de las Diputaciones Provinciales; y es que han sido ellos las únicas voces que han denunciado en Andalucía el cierre de centros de salud durante el pasado verano en mitad de la pandemia, o los que han denunciado los procesos de selección llenos de irregularidades impulsados de la Junta de Andalucía. La incapacidad del PSOE-A de hacer una oposición firme al Gobierno de PP y C’s en la Junta, ha llevado a los socialistas a desconectarse de la sociedad civil andaluza una vez perdida la posición de privilegio que otorgaba la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Ferraz también tiene mucho en juego en estas Primarias andaluzas, ya que tras el mal resultado en Madrid, y la cautela con la que Sánchez llegó a la dirección de un partido fracturado, tras su enfrentamiento con Susana Díaz, afronta los sucesivos congresos regionales con la difícil tarea de articular los postulados y las promesas sobre participación y democracia interna con los que Sánchez que llegó a Ferraz. Más allá de cuestiones internas y organizativas, el PSOE debe enfrentar este proceso de la mano de sus bases, con el único objetivo de volver al Gobierno de la Junta de Andalucía en las próximas elecciones, ya que las consecuencias de una nueva derrota en Andalucía, podrían ser caóticas para un partido que escribe sus más de 120 años de historia con acento andaluz.

Este es el contexto en el que los 46.000 militantes del PSOE-A están llamados a decidir en las urnas quién será su próximo candidato a la Junta de Andalucía. Ahora, nuestra finalidad pretende ser arrojar luz sobre qué están diciendo, y cómo lo están diciendo, los principales candidatos: Susana Díaz y Juan Espadas.

Susana Díaz, con imagen y discurso renovados

“Si me presento a este proceso es porque sé que soy capaz de ganar y devolver al PSOE a la Junta de Andalucía”, tal vez esta sea la frase más repetida por Susana Díaz en este inicio de campaña. Una frase que, lejos de ser el deseo evidente de quien pone su futuro en manos de los militantes, en el caso de Susana suena creíble. Y si suena creíble, es porque Susana es perfectamente consciente de que la designación de su rival por parte de Ferraz, un hombre de más de 50 años y Alcalde de Sevilla, aumenta exponencialmente sus opciones de revalidar la condición de candidata a la Junta de Andalucía, opciones con las que, probablemente, no contaba hace poco tiempo.

Esta vez es distinto, no solo porque hablar de Susana signifique hacerlo de una excelente ajedrecista, sino porque, hasta el momento, está siendo capaz de aprovechar los dos años desaparecida en la oposición, algo que será y está siendo uno de los principales reproches de su rival, para mostrarse con una imagen y un discurso renovado. La Susana prepotente del “por ahí no, Pedro, por ahí no”, ha dado paso a una Susana que llega en zapatillas a la plaza en la que se celebra el acto, que abraza a los mayores que encuentra a su paso, que es capaz de emocionar cuando coge el micro y que mientras no interviene se sienta en primera fila, como una más. Y nada de esto es casualidad, porque Susana afronta el proceso dispuesta “a ser la candidata de la militancia”, y poco importa su condición de Secretaria General del PSOE-A desde 2013, porque la nueva Susana que habla en la plaza suena creíble, y de cuantos militantes confíen en este mensaje dependerá el devenir de las Primarias socialistas.

Susana tiene tiempo también de acordarse “de aquella gente que no era amiga de Susana, sino de la Presidenta”, dardo que dirige a toda aquella vieja guardia que un día estuvo con ella y hoy pivota a la candidatura de Espadas. Este mensaje siempre viene acompañado de un llamamiento a la frescura y renovación de los órganos del PSOE-A “la importancia de que en el PSOE se sitúen al frente los mejores”, mensaje con el que trata de capitalizar las demandas de la militancia socialista entorno a una necesaria renovación de caras y voces en el PSOE-A.

Tras el enfrentamiento con Sánchez en 2017, Susana es consciente de que necesita hacerse valer como una candidata nítidamente de izquierdas ante la militancia, y de que durante las primarias el foco mediático estará puesto en ella, por lo que no hay mejor momento para comenzar a liderar la oposición desde la izquierda a Moreno Bonilla. De ahí su crítica a la polémica -y mal comunicada- implantación de peajes por parte de Moncloa, o sus mensajes de oposición a las políticas sanitarias del gobierno de la Junta: “Mientras que mi médico del centro de salud no me atiende presencialmente, puedo estar tomando copas hasta las 2am”.

Susana ha querido sumarse al ‘boom’ generado por Díaz Ayuso entorno al concepto de libertad, llegando a incluirla en alguno de sus lemas de campaña “por la libertad y el cambio en Andalucía”, y convirtiéndose en la palabra más repetida por ella en sus intervenciones ante los militantes “tenéis que elegir en libertad”. A falta de descubrir si Susana consigue la tarea de resignificar el concepto de libertad en un sentido progresista, tan difícil como improbable, incluirla en su lema de campaña para las primarias servirá para impedir que Moreno Bonilla pueda recurrir al concepto, que tan bien ha funcionado en Madrid a Díaz Ayuso, en unas futuras elecciones autonómicas.

Por tanto, las opciones de Susana, que da la sensación de que irá de menos a más, para convertirse en la próxima candidata socialista a la Junta de Andalucía pasan por mantenerse alejada de confrontaciones dialécticas con Ferraz, seguir recurriendo a su capacidad para emocionar a la militancia para convertirse en la candidatura de izquierdas a ojos de ésta, y aprovechar el foco mediático en las Primarias para realizar la oposición al Gobierno de Moreno Bonilla que no ha existido desde el 2D.

Juan Espadas, un revulsivo municipalista apoyado por Ferraz

Juan Espadas afronta este proceso con las ventajas y desventajas propias de ser el candidato con el respaldo de Ferraz. Respaldo que se hizo evidente en su presentación de la candidatura en Granada, donde contó con el apoyo de miembros de la Cámara Alta cercanos a Ferraz y con miembros de las ejecutivas provinciales que han plantado cara durante este tiempo a Susana Díaz. Respecto al formato del Alcalde de Sevilla, se deja ver la intención de hacer una demostración de fuerza, dado el calibre de los espacios en los que desarrolla sus actos, escenarios exclusivos y selectos que transmiten “un aquí hay peso”, pero con un discurso que, no llega a permear en la ilusión y emoción del militante.

Cabe arrojar cierta luz sobre los puntos claves del discurso de Espadas. En primer lugar, mantiene dos ideas centrales de su discurso tales como “la necesidad de un revulsivo” para construir una verdadera alternativa de Gobierno, e insiste en convertir su candidatura en la del “reencuentro y la unidad”. Haciendo referencia a los apoyos con los que ahora mismo cuenta, señala que no va a seguir la senda del “juego sucio ni la pelea”, centrándose en un nuevo estilo de hacer política basado en las propuestas, la concordia y la gestión, señalando una tras otra vez su gestión como Alcalde de Sevilla, que pasa de ser un argumento de autoridad a un acompañante a cada argumento. Por lo que, una vez han quedado claros los apoyos orgánicos con los que ya cuenta, Espadas no debe perder de vista el acercarse más a la militancia socialista, y menos a las ejecutivas provinciales y cargos institucionales. De lo contrario, estará sirviendo en bandeja el apelativo de candidata de la militancia a la Secretaria General del PSOE-A desde 2013.

Espadas también hizo referencia a la “necesidad de hacer una autocrítica que no existió en el PSOE-A tras el 2D”. Lo que podría ser una buena carta en su discurso, después de dos años desaparecidos en la oposición de San Telmo y tras la fractura interna de la que viene el partido, sumado a la erosión de la imagen de Díaz en los últimos años, toma simplemente una posición testimonial en su discurso, sin lograr capitalizar el potencial que esta cuestión merece cara al militante. Debe convertirse en un elemento fundamental para que Espadas sea capaz de seducir a muchos militantes indecisos, y recuperar en su discurso la presencia perdida con el paso de los días desde la presentación de la candidatura.

Por otro lado, intenta marcar distancia con la forma de hacer política que ha llevado la organización con Susana Díaz, haciendo hincapié en un nuevo modelo centrado en la participación de las bases, “de abajo arriba y no de arriba abajo”. Herencia de una de las promesas que llevaron a Pedro Sánchez a la Secretaría de Ferraz, y que viene a ser un compromiso con la militancia de que, si el 13 de junio se hace con la victoria, el PSOE-A será un partido más participativo y con más peso de su militancia.

Juan Espadas no duda en referirse a su experiencia profesional siempre que puede, mostrando que detrás de este candidato se esconde un perfil técnico que cuenta con experiencia profesional en distintas áreas, de ahí que las referencias transversales a la sostenibilidad y el medio ambiente sean una constante cuando de hablar de programa se trata. Pese a ello, Espadas olvida los temas de la agenda política, el colapso de los consultorios o el levantamiento de restricciones contra el COVID19, y cuando se refiere a estos temas, a menudo lo hace olvidando que enfrente no hay ciudadanos sino militantes.

En definitiva, se observa la preocupación de Espadas por transmitir a la militancia que es el abanderado de la concordia y la unidad frente a Díaz, apoyado por quienes antes acompañaban a su contrincante y tratando de parecer la opción más sensata. Una candidatura que quiere basar su fuerza en la gestión y en las propuestas, marcada por una posición conciliadora ante el militante, pero que menciona y deja ver, entre líneas y en las mismas, el apoyo de Ferraz y Moncloa.

Juan Espadas afronta las semanas restantes de campaña con dos tareas que se antojan fundamentales. En primer lugar, ser capaz de superar una imagen que, en ocasiones, se muestra demasiado estándar con los cánones de la antigua política. Y, en segundo lugar, Espadas tiene la obligación de emocionar a la militancia y alejarse de la etiqueta de “candidato del aparato” que, como todos sabemos, suele significar la crónica de una muerte anunciada cuando de primarias en el Partido Socialista se trata. Para superar ambos escollos, Espadas debe recurrir a su perfil municipalista, no tanto para destacar su experiencia en la gestión como ha venido haciendo esta primera semana, sino para ensalzar y personalizar en él los valores del municipalismo. Solo desde ahí, Juan Espadas podrá dar un paso adelante hacia la militancia socialista, poder emocionarla desde la cercanía y ser capaz de erigirse como líder de una izquierda andaluza que lleva años sedienta de liderazgos. entendido en un sentido progresista que le permitan dar un paso adelante hacia la militancia socialista, poder emocionarla y erigirse en la referencia de una izquierda andaluza que lleva años sedienta de liderazgos.


Fran Delgado – @FranBernardson

Estudié Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad de Granada. Hoy sigo formándome en medios y comunicación. Encadenando jóvenes proyectos uno tras otro, en progresión constante.

Chema Luis – @ChemaLRod

Estudié Ciencias Políticas en la UGR y en la Universidad Nacional de San Martín en Buenos Aires. Hasta finales de 2016, trabajé redactando discurso y argumentario en Podemos. Ahora estudio Derecho.

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Fran Delgado

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