El horizonte político de Más País

La formación liderada por Íñigo Errejón pretende postularse como el partido verde de referencia en el ecosistema político español. Una gesta hasta ahora inviable por la falta de éxito del discurso ecologista en las contiendas electorales españolas.

A día de hoy, las apuestas más claras por el ecologismo político han tenido un alcance a nivel estatal bastante limitado. La primera experiencia verde española es la fundación de la confederación de los Verdes en 1984, gracias a la influencia de la histórica líder verde alemana, Petra Kelly. La representación política era casi inexistente, en gran parte a causa de la fragmentación ecologista y su bajo suelo electoral. Por este motivo, a partir de finales de los 90, las candidaturas de los Verdes se integran en coaliciones electorales con otras formaciones políticas como Izquierda Unida, el PSOE y varios partidos regionalistas.

No es hasta 2010 que los Verdes acuerdan formalizar su coalición con Izquierda Unida, no obstante, el alcance de su representación sigue manteniéndose bajo. No es así en Cataluña, donde la formación hermana de Izquierda Unida, Esquerra Unida i Alternativa, forma parte de una coalición con Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), la cual obtiene resultados notables a nivel catalán, así como cargos en el Ejecutivo autonómico, a través de un discurso que bebía mucho más del ecologismo político que el de sus compañeros en el resto de España.

En paralelo, la formación política Equo, que había sido creada en 2010, nace con la finalidad de crear un partido verde autónomo en España. En ese mismo año, la Confederación de los Verdes mayoritariamente opta por disolverse e integrarse en Equo, liderada por Juan López de Uralde, presidente de Greenpeace España entre 2001 y 2010. Siguiendo los pasos de sus antecesores los Verdes, se presentan en coalición electoral en candidaturas con IU, PSOE y regionalistas, hasta la aparición de Podemos en 2014 con quien sella un pacto para presentarse dentro de su candidatura en las elecciones de 2015 y 2016.

Finalmente, en 2019 el partido Más País formaliza una coalición electoral con Equo con la aspiración de impulsar una plataforma política que haga del ecologismo su principal bandera. Fruto de este acuerdo, la formación acuerda presentarse en 17 provincias con otras formaciones políticas de carácter regionalista o nacionalista (Compromís, Chunta Aragonesista, etc.). Su mal resultado (2,3% del voto a nivel nacional), les  garantiza únicamente tres escaños en el Congreso de los Diputados, viéndose abocados a reconducir nuevamente sus aspiraciones al regionalismo madrileño, hecho que se traduce en el cambio de nombre de Más País a Más Madrid. Pero curiosamente el 21 de febrero de 2021, recuperan las siglas de Más País.

En 3 meses se cambió la estrategia. ¿Qué pasó durante este período de tiempo? Pues posiblemente, las disputas internas en la formación hicieron mella en la claridad de la finalidad política de Más País/Madrid, pero también es cierto que durante estos 3 meses su líder, Íñigo Errejón, protagoniza varias acciones comunicativas potentes y de gran alcance mediático, ya sea a través de sus intervenciones en el Congreso Español o con sus publicaciones en Twitter:

Esto, sumado a la reciente victoria en las elecciones madrileñas del 4 de mayo en el bloque de las izquierdas de Más Madrid, han impulsado electoralmente a la formación, que en las algunas encuestas postelectorales visualizan una subida notable en el % de voto en unas elecciones generales españolas.

La viabilidad de este proyecto dependerá de varios factores como la ola verde europea, la definición de su propuesta política y su relación con el PSOE y UP, los cuales analizamos a continuación.

El impulso europeo

El grupo verde en el Parlamento Europeo, Greens/EFA, obtuvo una clara mejoría de los resultados en las pasadas elecciones europeas de 2019, logrando 22 representantes más. Este crecimiento se nutrió en gran parte del desgaste de los grupos parlamentarios de la izquierda (GUE/NGL) y los socialdemócratas (S&D). Con un total de 75 representantes políticos, se ubicaron como 4ª fuerza en el hemiciclo.

A pesar de esto no vemos una tendencia clara a nivel europeo, sino que se observan importantes variaciones dependiendo del país.

Por un lado, en las elecciones de 2021 en los Países Bajos, el partido GroenLinks sufrió una fuerte caída de sus apoyos, en concreto, una reducción del 42,5% de los votos y en Suecia el Miljöpartiet, a pesar de estar en el gobierno desde 2014, mantiene estancada su intención de voto con un 4%. Por el otro lado, en las municipales francesas de 2020, los verdes alcanzaron las alcaldías de Lyon, Estrasburgo y Grenoble, entre otras ciudades importantes, también en las generales austriacas obtuvieron su mejor resultado histórico con un 13,9 % de los votos y en Chequia las encuestas marcan que en las elecciones legislativas de octubre de 2021, una alianza entre el Partido Pirata (próximos a los verdes europeos) y una coalición de alcaldes independientes podrían obtener la victoria con un 26,4 % del voto.

La tendencia de voto verde en Europa, por lo tanto, no parece muy clara. Si contrastamos la marea verde de la que se hacen eco varios medios, con las proyecciones de voto que realiza el portal Europe Elects, vemos como existe una tendencia a la baja en comparación con las elecciones europeas de 2019.

Fuente: Europe Elects.

Pese a ello, los verdes europeos tienen una gran oportunidad con la que tomar impulso este 2021: las elecciones federales alemanas. Su celebración en septiembre de este año supondrá el relevo en la Cancillería de Angela Merkel tras 16 años consecutivos en el poder y el B90/GRÜNE liderado por Annalena Baerbock, encabeza las encuestas, colocando al grupo verde como primera fuerza y con amplias posibilidades de obtener una mayoría de apoyos para gobernar. La importancia concedida por los Verdes alemanes a esta cita electoral se plasma en el hecho de que por primera vez en su historia hayan optado por una candidata única a la cancillería, enmendando su tradicional apuesta por un liderazgo dual.

Fuente: electomania.es

Una victoria verde alemana daría una visibilidad inédita hasta ahora al ecologismo político, y podría incluso posibilitar una irrupción de esta familia ideológica en una Europa del Sur en la que hasta ahora su éxito electoral ha sido escaso o nulo. Los motivos de esta dinámica suelen vincularse a estudios sobre valores imperantes en las diferentes sociedades (Inglehart, 2007). Así, se ha teorizado en reiteradas ocasiones que el ecologismo prolifera mayoritariamente en países con un nivel alto de bienestar social, donde el desarrollo económico y su redistribución no son elementos claves en el debate político, en cambio sí  lo son aspectos propios del discurso postmaterialista (Kreuzer, 1990).

Cuando se analiza el electorado de los partidos verdes en los diferentes países se encuentran de manera generalizada algunos rasgos comunes (Dolezal, 2010). En primer lugar, estas formaciones suelen atraer mayoritariamente a votantes más jóvenes, con un nivel educativo superior a la media, y con profesiones vinculadas al sector sociocultural o al funcionariado. Además, se trata de personas que viven en zonas urbanas, y que suelen presentar actitudes favorables a la protección del medio ambiente y la acogida de inmigrantes.

Tampoco hay que olvidar la influencia del movimiento de Greta Thunberg y los Fridays for Future, que han supuesto la incorporación de un nuevo electorado en el debate político, cuyas principales características son su juventud y tener como demanda irrenunciable la acción gubernamental y social ante el cambio climático (Murphy, 2021).

Frente a la ultraderecha: guerra cultural

Parte del éxito de los partidos verdes a futuro en Europa (y también en España) derivaría de su capacidad para erigirse en principal foco de oposición a la nueva derecha radical populista. De acuerdo con la tesis de Oesch (2012) sobre los nuevos realineamientos políticos en Occidente, la globalización habría dado lugar a dos grandes polos ideológicos, marcados por visiones diametralmente opuestas sobre la sociedad. Mientras que la derecha radical populista ha representado a los partidarios de las sociedades cerradas, las fuerzas verdes, al menos en Europa, aspirarían a postularse como el polo opuesto.

El discurso verde se constituiría así en sinónimo de aperturismo económico y social, así como defensa de la immigración, el feminismo y la libertad sexual. Estos valores, en muchas ocasiones, pueden generar fricciones dentro del electorado verde, ya que, si bien el progresismo social sí que cuenta con un apoyo generalizado entre sus bases (Doherthy, 2002), el liberalismo económico tiene una aceptación mucho más discutible.

La amabilidad de este discurso contrasta con la hostilidad de los discursos de la derecha radical, consiguiendo de esta manera una contraposición clara sin buscar el enfrentamiento directo con ellos.

Más País/Madrid: ¿se dan las condiciones en España para que surja un partido verde exitoso?

El debate en la cúpula de Más País, ahora mismo, debe de ser qué somos y hacia dónde vamos.

Después del buen resultado en las elecciones madrileñas, la candidatura de Más Madrid ha demostrado ser efectiva en su representación del regionalismo de izquierdas en Madrid. Pero, ¿supone un impulso suficiente como para repetir su aventura a nivel estatal? Para Iñigo Errejón, así es.

Hay estudios que destacan como los partidos verdes aprovechan el efecto trampolín en estados descentralizados (Grant & Tilley, 2017). Concretamente, se valen del carácter de elecciones de “segundo orden” que en muchos casos tienen los comicios territoriales para los grandes partidos. Así, aprovechan una menor participación electoral y/o una mayor vocación de experimentalidad por parte de los votantes para presentarse como opciones interesantes, asentarse en los parlamentos subnacionales y proyectarse al escenario nacional. En ese sentido, podríamos interpretar los resultados electorales en la Comunidad de Madrid como un aval a la estrategia de Más Madrid, y como una confirmación de la citada tesis sobre mayores oportunidades para partidos verdes en países descentralizados.

Pero, ¿existe una preocupación por la temática verde entre los españoles? Si nos fijamos en los principales problemas que los españoles recalcan en el barómetro del CIS del mes de febrero de 2020 (antes de la crisis de la Covid-19), observamos que “los problemas medioambientales” no están en las primeras plazas, ni en el top 10. Pero si les preguntan directamente por su interés sobre el cambio climático (CIS enero 2020), un 23,5% declara “Mucho interés” y un 43,8% “Bastante interés”, por lo que intuimos que existe una aceptación mayoritaria de la temática o una cierta simpatía por ella, si bien no ocupa un lugar destacado entre las principales preocupaciones de la opinión pública. Se trata de una cuestión que no genera aversiones, pero tampoco despierta grandes pasiones hasta ahora.

Además, si cruzamos esta pregunta del CIS con el tamaño del municipio, observamos una reducción en el interés por el cambio climático cuando el municipio es más pequeño. Esto nos indica otro reto al cual deberá hacer frente Más País: su extensión en el ámbito rural, donde la penetración del voto verde es, hasta el momento, casi inexistente. Para ello la formación política fundamenta su discurso en la repoblación de la España Vacía con gente joven, copiando el modelo francés y apostando por la reindustrialización verde.

Micropolítica

A nivel discursivo, la campaña madrileña de Más Madrid ha supuesto una innovación que hay que tener en cuenta. Se trata de un discurso focalizado en lo pequeño, es decir, en cuestiones que el ciudadano medio tiene muy en cuenta por su afectación en el día a día, pero que no suelen entrar en el radar de los partidos tradicionales, que consideran su importancia menor.

Hablamos, por ejemplo de la reducción de la jornada laboral, la necesidad de reforzar en el sistema público la salud mental, o la necesidad de romper el tabú que supone, también de la urgencia de repensar la desigualdad que supone la falta de tiempo libre, de la propagación de las casas de apuestas en los barrios pobres, de la necesidad de unos servicios públicos fuertes y la liberación de patentes y del respeto a las múltiples identidades de género, entre otros temas.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Más País (@maspais)


Esta apuesta por la política de las “pequeñas cosas” también ha sido un rasgo tradicional de los verdes alemanes, gracias al cual han podido apelar a nichos de votantes muy concretos particularmente afectados por temas que no suelen ser abordados por los grandes partidos.

Aparte de tratar temáticas que nos afectan a la gran mayoría de nosotros en nuestro día a día, estas son entrelazadas con distintas emociones. Iñigo Errejón en sus parlamentos destaca términos como la “soledad”, “ansiedad” y “empatía”, emociones que hacen que el discurso nos interpele directamente y que aquellos que ven la política como algo que les queda muy lejano, puede que no les quede tan lejos. A eso hay que añadirle un tono más amable y calmado, que busca sumar y no enfrentar. Aspecto recalcable en el contexto de polarización que marcó las elecciones madrileñas.

La competencia electoral en el bloque de la izquierda

A la espera de la publicación del CIS postelectoral de la Comunidad de Madrid, podemos intuir que las principales transferencias de voto de Más Madrid parecen procedentes del PSOE y UP.

La relación con estas dos fuerzas genera bastantes incógnitas. Por un lugar, Unidas Podemos renueva su liderazgo con Yolanda Díaz, la cual va a ofrecer, en principio, un mensaje más moderado en lo formal que el de Pablo Iglesias, y más compatible con el tono de Iñigo Errejón. ¿Podría haber una coalición electoral?  No es descartable, pero no sería un negocio redondo para Más País que seguramente quedaría diluido en el interior de UP. Además, sabemos que los partidos verdes tienen habitualmente un electorado distinto al de las formaciones postcomunistas, siendo más sensibles a incorporar antiguos votantes socialdemócratas, especialmente los más jóvenes (Martin, 2007).

La buena valoración de la nueva líder de UP (5,2 en el CIS de abril) en comparación con su predecesor es una amenaza a nivel electoral, especialmente por la elevada nota que obtiene entre los votantes socialistas y los de Más País. Estos últimos, valorando mejor a la candidata que los propios votantes de UP.

Por otro lado, en algunas Comunidades Autónomas no parece existir un espacio electoral para una propuesta verde. Por ejemplo, en Cataluña, Catalunya en Comú ya ofrece una propuesta política verde ambiciosa, y en las últimas elecciones generales, la candidatura de Más País obtuvo un apoyo especialmente bajo en este territorio (1,09 % de los votos).

También hay que fijarse en Andalucía, donde las elecciones de 2022 son un escenario que puede indicar si existen nuevas tendencias electorales. Allí, a parte del PSOE y UP, Teresa Rodríguez presenta una candidatura de izquierdas de carácter andalucista y anticapitalista. Existen ciertas voces, que hablan de un posible entendimiento con Más País, hecho que posiblemente reforzaría a la candidatura. Pero genera dudas la coherencia del posible discurso político que saldría de la unión de los anticapitalistas y este nuevo proyecto verde.

Conclusiones

El panorama internacional durante los próximos tiempos parece empujar a favor de los proyectos políticos que sitúen la lucha contra el cambio climático y la transformación del modelo productivo como principales apuestas de su programa político. La nueva administración Biden (con una línea económica que parece beber claramente de los postulados de la economista italiana Mariana Mazzucato) ya ha anunciado que destinará una cifra récord de recursos a la inversión en energías renovables, así como a la apuesta por formas de movilidad más sostenibles.

La senda trazada por las instituciones europeas al aprobar los fondos Next Generation busca empujar a las economías comunitarias en una dirección similar a la del nuevo presidente norteamericano, buscando una recuperación económica que ponga por delante lo verde y lo digital. Las consecuencias en este sentido pueden ser ambiguas para los partidos verdes. Por un lado, una mayor relevancia en el debate público de las ideas que han defendido tradicionalmente, por otro, una posible apropiación de dichos temas por los partidos gobernantes, encargados de aplicar las reformas en los diferentes países.

Sin marcharnos del continente, las elecciones federales del mes de septiembre en Alemania apuntan a ser otro momento fundamental en el devenir de esta familia política. Como señalamos anteriormente, la posibilidad de que los verdes accedan por primera vez al poder de una gran economía de la Unión (la principal, en este caso) podría abrir una ventana de oportunidad para el crecimiento de formaciones políticas del mismo signo por todo el continente.

En el caso español, y tras confirmarse que no habrá repetición electoral en Cataluña, parece abrirse un periodo de tiempo en el que contaremos con una relativa estabilidad gubernamental. Este arco temporal podría servir a Más País para ir construyendo organización en los diferentes territorios, dotándola de cuadros, y diseñando estructuras que le permitan concurrir desde una posición más fuerte a próximas citas electorales. En esa dirección parece apuntar la decisión tomada por el partido la pasada semana, al apostar por una coportavocía nacional paritaria encabezada por los respectivos líderes de la organización en Andalucía y Murcia.

El último barómetro del CIS, publicado recientemente, recoge un crecimiento claro de Más País, al calor de sus buenos resultados en la Comunidad de Madrid. Este crecimiento, sin embargo, no va en paralelo a una reducción de los votos de Unidas Podemos, por lo que podemos suponer que es el Partido Socialista el que estaría empezando a sufrir una fuga de electores hacia la formación de Íñigo Errejón.

Las segundas elecciones generales de 2019 supusieron para Más País un revés considerable, al obtener unos resultados claramente por debajo de las expectativas. Su candidatura se impulsó de manera precipitada, sin la creación de unas estructuras orgánicas previas en los diferentes territorios, como una vía de enmienda a la falta de acuerdo entre PSOE y UP.

Cabe recalcar la necesidad de una cierta inteligencia estratégica a la hora de formular alianzas con otros partidos de izquierdas o presentarse en según qué territorios. La mala gestión de las expectativas electorales y la existencia de distintas candidaturas con propuestas muy similares, puede tener como consecuencia una pérdida de votos en el bloque de la izquierda que se puede traducir en la victoria del bloque derechista.

Finalmente, teniendo en cuenta las apelaciones de Iñigo Errejón en las formaciones políticas en las que ha participado, sobre la necesidad de construir proyectos transversales, nos planteamos si el discurso verde puede ser el eje para concitar nuevas mayorías. La variedad ideológica de los partidos europeos verdes nos demuestra la capacidad de adaptación de este discurso a distintos electorados.

¿Podrá, Más País, dejar de lado los experimentos populistas de izquierdas para fundamentar su discurso político apelando a una mayoría verde antagónica a la ultraderecha? Seguramente vaya a escoger este camino, pero su viabilidad dependerá de múltiples factores, mencionados anteriormente. Existe la ventana de oportunidad y cada vez es mayor, pero su éxito electoral se sujeta en la capacidad de adaptar el proyecto de Más País a los distintos territorios de España, así como de presentar una oferta electoral distinta a sus competidores electorales.


Referencias

Doherthy, B. (2002) Ideas and Actions in the Green Movement. 1st Edition. Published July 13, 2016 by Routledge. Link: https://www.routledge.com/Ideas-and-Actions-in-the-Green-Movement/Doherty/p/book/9781138992320

Dolezal, M. (2010) Exploring the Stabilization of a Political Force: The Social and Attitudinal Basis of Green Parties in the Age of Globalization, West European Politics, 33:3, 534-552, DOI: 10.1080/01402381003654569

Inglehart, R. F. (2007) Postmaterialism. Encyclopedia Britannica, 11 Jul. https://www.britannica.com/topic/postmaterialism. Accessed 15 May 2021.

Kreuzer, M. (1990) New politics: Just post‐materialist? The case of the Austrian and Swiss Greens,West European Politics, 13:1, 12-30, DOI: 10.1080/01402389008424777

Martin, P. (2007). Comment analyser les changements dans les systèmes partisans d’Europe occidentale depuis 1945. Revue internationale de politique comparée, 2(2), 263-280. DOI: https://doi-org.sare.upf.edu/10.3917/ripc.142.0263

Murphy, Patrick D. (2021) Speaking for the youth, speaking for the planet: Greta Thunberg and the representational politics of eco-celebrity, Popular Communication, DOI: 10.1080/15405702.2021.1913493

Oesch, D. (2012) The class basis of the cleavage between the New Left and the radical right: An analysis for Austria, Denmark, Norway and Switzerland. Class Politics and the Radical Right.1st Edition. Page 21.

Link:https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.4324/9780203079546-8/class-basis-cleavage-new-left-radical-right-analysis-austria-denmark-norway-switzerland-switzerland-daniel-oesch

Rüdig, W. & Sajuria, J. (2020) Green party members and grass-roots democracy: A comparative analysis. Party Politics 2020, Vol. 26(1) 21–31. DOI: 10.1177/1354068818754600

Zack P. Grant & James Tilley (2019) Fertile soil: explaining variation in the success of Green parties, West European Politics, 42:3, 495-516, DOI: 10.1080/01402382.2018.1521673


Aleix Martí – @aleixmartid
Aleix Martí es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración (Universidad Pompeu Fabra), Máster en Marketing Político (ICPS-UAB) y Posgrado en Data Analysis for Social Sciences (UB-Riskcenter). Actualmente, ejerce de coordinador de la Cátedra Ideograma – UPF de Comunicación Política y Democracia.
Eduardo Tena Sanz – @edtesanz
Eduardo Tena Sanz es Graduado en Ciencia Política por la Universidad de Burgos, Máster en Comunicación Política por el ICPS. Investigador sobre derecha radical populista y partidos políticos.
The following two tabs change content below.

Aleix Martí

Aleix Martí es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración (Universidad Pompeu Fabra), Máster en Marketing Político (ICPS-UAB) y Posgrado en Data Analysis for Social Sciences (UB-Riskcenter). Actualmente, ejerce de coordinador de la Cátedra Ideograma – UPF de Comunicación Política y Democracia. 

Latest posts by Aleix Martí (see all)

Deja un comentario