Onlyfans: el Netflix de los cuerpos juveniles

Ver pechos, tablas de ejercicios, penes o recetas de bacalao a la vizcaína por 6$ al mes, así es Onlyfans dependiendo del botón de suscripción mensual que pulses. Una plataforma en la que se mezclan los aromas del funcionamiento de un porno “amateur”, Instagram, zapeo televisivo y Twitter. Pese a seguir anunciándose como un servicio en el que cocineros, preparadores físicos y cantantes muestran sus contenidos en exclusiva, la realidad es totalmente diferente. La potencia que ejerce la industria del porno (y con ella la cosificación de la mujer que le acompaña) ha inundado la red, donde los jóvenes se posicionan como las suscripciones más reclamadas.

Fundada en 2016 por Tim Stokely y con sede en Reino Unido, Onlyfans ha entrado de lleno en la juventud española. La influencia de la cultura norteamericana tiene parte de culpa en este proceso. Celebridades estadounidenses como Tyga, Cardi B o el youtuber como AriGameplays exportaron la influencia de Onlyfans al resto del mundo. En nuestro país han recogido el testigo cantantes como Mala Rodríguez, actrices porno como Apolonia Lapiedra o concursantes de los “reality showscomo Patricia Steisy, proyectando el fenómeno en el panorama mediático de los jóvenes. En definitiva, descubriéndoles el mundo que alberga Onlyfans.

La cuarentena en España aumentó de manera exponencial la creación de cuentas, tanto para consumo como para producción. Sin un espacio donde satisfacer los deseos sexuales y miles de personas en situación de desempleo, Onlyfans fue la vía de escape. Es en este último punto donde muchos jóvenes reflejan su malestar y buscan mejorar su situación económica de precariedad. El paro entre los menores de 25 años en nuestro país se sitúa en una tasa del 38%, liderando este parámetro en la eurozona según datos de Eurostat.

En un barrio obrero de Getafe vive Piikara, quien vive del sexo desde los 18 años. A sus 24, y con una carrera de Psicología y máster en Sexología, trabaja desde marzo de 2020 en Onlyfans. En su habitación hay tres banderas: una ikurriña, la bandera del colectivo heterosexual y del que agrupa la bisexualidad. “La de la heterosexualidad se la tiene que llevar mi ex”, comenta entre risas. Piikara se tumba en su lugar de trabajo, una cama más grande que las de matrimonio. Afirma que Onlyfans le proporciona exclusivamente beneficios. “Hay mucho compañerismo, si yo no hago algún servicio, como por ejemplo anal, lo paso para que otra lo pueda hacer y vender el vídeo. He trabajado de camarera o dependienta y Only ha sido el trabajo más cómodo que he tenido. No tengo horarios, jefes, presión, dejo cosas programadas, el dinero que gano lo hago yo… Soy mi propio jefe, ha sido el primer trabajo donde no he tenido ansiedad u otros problemas psicológicos”, sentencia.

No todo es de color de rosa. Piikara es muy clara con las personas dubitativas que se sienten tentadas a mostrar su cuerpo en Onlyfans: “Si te da igual enseñar tu cuerpo y sabes las consecuencias, métete. Tienes que saber que es internet y que tu hijo las va a ver. La gente no comprende que realmente es más difícil que hacer una foto, por ejemplo, tienes que saber que si no haces porno no vas a cotizar mucho”. Ramón Méndez, sexólogo, pone de manifiesto que hay una “hipersexualización” precoz. “Para el que genera contenido en Onlyfans se inicia como una necesidad narcisista y termina como monetaria”, zanja.

El procedimiento para entrar es sencillo. Reconocimiento facial, fotos a documentos, vídeos para demostrar la identidad y listo. A producir. En el caso del consumidor no puede faltar la foto a la tarjeta de crédito. Es aquí cuando se abren las puertas a un mundo de suscripciones mayoritariamente por contenido sexual, una industria que devora millones de euros al año. David Conelly, cofundador del portal Onlysearch, indica que España ocupa el quinto puesto de países por número de creadores de contenido con un número aproximado de 2.100 cuentas, por detrás de potencias como Estados Unidos o Reino Unido. “El uso de OnlyFans desde el inicio de la cuarentena se ha disparado, y sigue creciendo, aunque ya no lo hace de forma exponencial”, comenta. Conelly afirma que Onlyfans es una empresa bastante opaca, por lo tanto, cuesta saber los datos con total seguridad. Las estadísticas que manejan en Onlysearch muestran que el segmento de edad de entre 18-25 años representa un 31,77% del total de la red social.

El motivo económico es un punto clave en Onlyfans. Estrellas contratadas por la plataforma o famosos afirman que sus ganancias ascienden a más de 30.000€ mensuales. No todos los jugadores de fútbol ganan lo mismo, en Onlyfans también hay ligas. Patricia estudia un módulo en Maquillaje y Estética, subraya que se inició en la red por ganar dinero. En Onlyfans se llama Akka.booty. Debajo de los rascacielos madrileños Puerta de Europa (popularmente conocidas como torres KIO), concretamente el que pertenece a CaixaBank, nos cuenta que sus ingresos rondan los 1.200-1.500€ mensuales. Rememora viejos tiempos: “En cuarentena llegué a ganar más de 4.000€”. Patricia advierte, mientras los empleados del banco catalán aprovechan para salir a fumar, que en ocasiones bancos o caseros le han negado crearse una cuenta o alquilar por su trabajo. “Te dicen que no es un empleo estable, que no es seguro”, reconoce frustrada. Dentro del mundo de Onlyfans hay muchas opciones. Akka.booty vende vídeos por privado. ¿Su precio? 50$.

También hay fugas, como en toda industria. Existen grupos en Telegram o Discord donde usuarios comparten contenido de perfiles gratuitamente. “Pásame material de XXX” o “Aquí tenéis fotos frescas de la puta de XXX”. Son algunas pinceladas del debate intelectual que se ejerce en esos lares. Patricia sufrió el fenómeno, afirmando que “el tema de filtraciones no me afecta, aunque cuando vi el mío por primera vez me quería morir. Al final pienso que es positivo por publicidad, en mi caso me han llegado a subir seguidores”. Piikara piensa igual: “Lo malo de Onlyfans es que te deja hacer capturas y te pueden filtrar, pero personalmente me da igual. Tengo vídeos en PornHub follando con Jordi ´El Niño Polla´ (uno de los actores porno más conocidos en España y referente sexual para muchos jóvenes) y tienen millones de visualizaciones”.

“Hacienda somos todos”, rezaba la campaña del Ministerio en 1978. En Onlyfans es otra historia. Piikara explica que tú pones el precio y dentro del 20% que se lleva la plataforma va el IVA. “Tú pagas autónomo y el IRPF haciéndote un gestor. A ver, siendo sincera la mayoría de la gente de Onlyfans no declara”, sostiene. Akka.booty también suscribe sus declaraciones, el fraude público es una realidad. En la línea del pago no hay problema. Otro de los puntos de publicidad que han proporcionado los famosos, aparte de servir como altavoz para los jóvenes, es dar seguridad a la plataforma.

En “Onlyfans es fácil tener ganancias, ya que todo el mundo la conoce y no tiene miedo a meter la tarjeta de crédito”, afirma Piikara. Geralt (nombre ficticio) es consumidor. Asegura que existe cierta facilidad. “En cualquier momento retiras tu tarjeta, cancelas pagos y listo. A veces da errores de pago y no se te activan y se la come el usuario, tampoco hay donde reclamar. Obviamente la modelo no te va a devolver el dinero. En ocasiones dan ganas, ya que con algunas hay mucho engaño. Se flipan con los precios y por apenas dos fotos te clavan 50 euros y no se ve nada o vídeos de 10 segundos a 80 euros”, asegura decepcionado. Otro usuario anónimo, Venom, indica que metió su tarjeta en la plataforma también en cuarentena. “Asumo los riesgos de pagar en internet, pero como todo en la web”, afirma.

En Onlyfans también tienes jefes: los suscriptores. Para satisfacer sus gustos puedes utilizar diferentes objetos.

Piikara muestra su vibrador. Es grande, lo pueden controlar también los clientes y vibra como una batidora. Al escucharlo, los seis gatos de Pikara intentan entrar en la habitación. El arsenal de la joven es bastante extenso. En su habitación hay decenas de lápices de colores perfectamente ordenados encima del escritorio. En el armario, dos cajas grandes llenas de juguetes eróticos. “Mi madre me ha regalado alguno”, afirma riéndose. En este apartado la cara de Patricia cambia y no por el sol de mayo que azota Plaza Castilla. “A las chicas jóvenes les digo que no se lo creen. No recomiendo Onlyfans, al final haces lo que digan tus fans. Terminas haciendo porno, la gente no sabe el paradero de tu vídeo. En enero de este año tuve una bajada moral. No quería seguir, pensaba que me estaba vendiendo al subir porno. Ya estoy bien”, reconoce.

Piikara muestra su faceta de sexóloga. Su vivienda es un bajo y su habitación da a la calle. Mientras recalca que hay que exigir una educación sexual sana y de calidad pasan niños y jóvenes que se dirigen a un parque cercano. “El problema es que no hay una educación sexual correcta”, señala. Akka.booty comenta que mucha gente pide por Onlyfans cosas por privado que exclusivamente se dan en el porno. “Tengo un rango de edades grande, pero normalmente rondan desde los 23 hasta los 26 años”, señala. Eduardo Navarro, responsable del programa Aprendamos a Amar, perteneciente a la Universidad Francisco de Vitoria, pone de relieve que Onlyfans genera una falsa intimidad. “Falta una referencia adulta que explique los contenidos que se ven en la red, un espejo que ofrezca una respuesta. A esto le tienes que sumar una respuesta conjunta de instituciones, familia y escuela. Internet tiene datos, pero no criterios”, añade.

Hache tiene 24 años. Es la expareja de Piikara (el dueño de la bandera heterosexual) y también ha vivido del sexo. Se enciende un Marlboro en una zona residencial de Getafe. Explica que no todo el mundo es consciente del trabajo que hay detrás de las cámaras. “No se valora el esfuerzo que hay detrás. Hay mucho marketing y realización. No son cuatro fotos. Yo he tenido emisiones con Piika de tres horas en las que he tenido que mantener mi erección y hacer descansos. Grabar dos escenas con chicas diferentes de seguido es difícil”, sentencia el joven madrileño. Él fue el que incentivó a su antigua pareja a iniciarse en Onlyfans. Pese a que actualmente no trabaja en la plataforma asegura que piensa en volver a Onlyfans por solitario mientras busca empleo. “Para los tíos es más complicado”, dice.

A nivel institucional todos coinciden, incluidos los consumidores: no hay respaldo. Geralt opina que “se encuentran desamparadas ante el fraude. Hay métodos para realizar estafas, ellas no saben qué personas son, no tienen información. Ven @usuario7378, por ejemplo”. Patricia afirma que deberían reconocer su actividad ya que: “no nos tienen en cuenta, ni nos miran”. Hache se quita las gafas de sol y apunta a La Moncloa. “Parece que somos la peste de la sociedad. Todo ello con el supuesto gobierno más feminista y progresista de la historia de España. Veo progreso, atraso y miedo”. Desde instituciones como el Instituto de la Mujer comunican que no pueden facilitar ninguna información sobre este tipo de plataformas y derivan al ministerio de Igualdad, donde no realizan comentarios.

Desde la organización Save the Children, Manuel Merino señala que actualmente intentan animar a los jóvenes a denunciar posibles abusos en el entorno digital. “Nosotros no abogamos por la prohibición de las plataformas, velamos por que los jóvenes tengan herramientas suficientes para que la pornografía no sea el lugar donde se informen sobre sexualidad”, apunta. Piikara, preguntado por menores y la plataforma, duda. Finalmente responde. “Sí, hace unas semanas un chico me comentó que tenía 16 y me preguntó por mis vídeos. Automáticamente lo denuncié, no quiero problemas. Realmente es fácil quitarle el DNI y la tarjeta a tu hermano mayor”

Al registrarse en la red casi puedes escuchar su himno. “Me acuerdo que un día te vi, pero no te di. Y te lo juro, mami, que me arrepentí. Con el tiempo vi un video por ahí. Y en OnlyFans rápido me suscribí” dicta una canción de reguetón titulada directamente Onlyfans. El pensamiento de los consumidores no dista mucho de la lírica. “Consumo alguna vez, cuando me entero de que X persona se lo hizo. Por curiosidad y morbo”, indica Geralt. Desde la plataforma Dale Una Vuelta el director de desarrollo, Jorge Gutiérrez, indica que los efectos son similares al consumo desde otras plataformas. “En este caso existe un potenciador de dichos efectos por dos razones: en primer lugar, porque el joven puede entrar a esta red social con la idea de que no es una web porno, porque en realidad no lo es. Por tanto, normaliza todavía más los contenidos que consume, aunque sean similares a los que pueda visualizar en webs de contenido erótico. La segunda razón es la interacción entre cliente y autor de contenido; esa línea difusa entre fantasía y realidad aumenta los efectos psicológicos y sexuales de estos encuentros”, señala. Una trabajadora de Onlyfans asegura que, en su caso, le ha cambiado la percepción de la sexualidad. “Ahora lo veo como un negocio”, indica.

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Iago Soler

Iago Soler (Ferrol 1998) es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense. Colabora con diversos medios de comunicación para la realización de artículos o podcast como EuropaSur, The Political Room o el think-tank Artículo30. Su área de especialización es la política internacional, concretamente en Balcanes occidentales y región del mar Negro.

Iago Soler

Iago Soler (Ferrol 1998) es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense. Colabora con diversos medios de comunicación para la realización de artículos o podcast como EuropaSur, The Political Room o el think-tank Artículo30. Su área de especialización es la política internacional, concretamente en Balcanes occidentales y región del mar Negro.

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