Los tribunales internacionales siguen presentes en la antigua Yugoslavia

El pasado mes de junio se cumplen 30 años de la independencia de Eslovenia y Croacia, acontecimiento que supuso el inicio del desmoronamiento de Yugoslavia. La ruptura de la federación yugoslava encendió la chispa a la breve guerra de Eslovenia (Guerra de los Diez Días) y el conflicto croata, presente durante cinco años. Las armas secundarias usadas en el conflicto provocaron un daño y una fractura social comparable al de los morteros y cazas. Las violaciones, limpiezas étnicas y torturas se extendieron a lo largo de los conflictos que asolaron la región a finales del siglo XX, dejando a su paso un reguero de odio y desesperación que actualmente se encuentra encauzado en una fase de reconciliación.

La ampliación de la Unión Europea tiene como objetivo que los Balcanes occidentales (Albania, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Macedonia del Norte, Montenegro y la antigua provincia serbia de Kosovo), sigan la estela de Eslovenia y Croacia, pero el futuro que se vislumbra es incierto debido la desunión en los Veintisiete. Es aquí donde se marca que los países solicitantes deben regirse por unos principios de democracia, igualdad, respeto al Estado de Derecho y justicia.

El papel de la justicia internacional es clave en la detención de prófugos de grandes crímenes cometidos en las guerras de descomposición de la antigua Yugoslavia. Al finalizar un conflicto resulta complicado enjuiciar a los nacionales que cometieron atrocidades, más aún cuando se trata de luchas étnicas entre vecinos. Las actuaciones de tribunales nacionales se plantean ocasionalmente inimaginables debido al estado crítico de los sistemas judiciales de algunos países después de los conflictos, el nulo interés político por reconstruir el dolor de las víctimas, la poca preparación de muchos tribunales y la escasa colaboración entre capitales para formar los macabros puzles, donde predomina defender el bando autóctono.

El pasado miércoles los jueces pertenecientes al Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales, que cogió el testigo al extinto Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), dictaron 12 años de prisión a los antiguos jefes del servicio de espionaje serbio de la era del expresidente Slobodan Milosevic, Jovica Stanisic y Franko Simatovic, de 70 y 71 años respectivamente. El tribunal les acusó de crímenes de guerra y humanidad, incitación al asesinato, deportación, traslado forzoso y persecución de personas civiles que no fuesen serbobosnios. Fueron detenidos en 2003 en Serbia, absueltos en 2013 y de vuelta en los banquillos en 2015 debido a la repetición del juicio. Los acusados han sido señalados por contribuir a la creación de grupos paramilitares como los Tigres de Arkan, Los Escorpiones o Boinas Rojas. La pena aún no es firme, ya que se tiene que recalcular debido a los 12 años que han pasado en prisión.

Estos grupos tenían la finalidad de realizar trabajos de limpieza étnica. Eran paramilitares que cumplían un estricto entrenamiento, poseían armas de gran potencial, vestían sus respectivos uniformes y normalmente recibían recompensas por su trabajo.

A principios de junio otro gran caso llegó a las salas del tribunal internacional. El exgeneral serbobosnio Ratko Mladic, conocido como el “carnicero de los Balcanes”, fue condenado a cadena perpetua por la Corte Penal Internacional de la ONU. Mladic fue acusado de una lista de importantes cargos en la guerra de descomposición de Yugoslavia: genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La decisión confirma la condena decretada en 2017 en primera instancia. La defensa recurrió y el veredicto terminó siendo dictado por el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales. Su proceso judicial se inició en 2012 tras permanecer más de 15 años en busca y captura. Finalmente fue detenido por la policía serbia y puesto en manos de la justicia.

El organismo destaca que sin las órdenes de Mladic el genocidio de Srebrenica no se hubiese cometido. En la sesión los jueces han rechazado todos y cada uno de los argumentos para su absolución, condenándolo finalmente a cadena perpetua. El exmilitar serbobosnio negaba y expresaba su insatisfacción con gestos faciales tras la mampara que lo acompañó durante todo el juicio. Acompañará en la condena a Radovan Karadzic, su jefe político, que cumple pena en una cárcel británica. En el caso de Mladic aún falta por saber la prisión donde pasará su pena.

Los planes llevados a cabo por las tropas al mando de Mladic condenaron a muerte (pese a la estéril presencia de la misión militar de Naciones Unidas) en la localidad de Srebrenica a más de 8.000 hombres y niños de mayoría musulmana. Hoy en día miles de personas víctimas de las matanzas siguen buscando los restos de sus familiares tras ser arrojados, en muchos casos por partes, a diferentes fosas comunes tras las limpiezas étnicas. El cerco a la capital de Bosnia y Herzegovina, Sarajevo, fue el más largo de la guerra moderna. Las milicias serbobosnias apostadas en las colinas sitiaron la ciudad desde 1992 hasta 1996, provocando la muerte de más de 12.000 personas.

Bosnia-Herzegovina es un país dividido tras los acuerdos de paz de Dayton. La firma de dicho acuerdo en 1995 escenificó la creación de una federación dividida en dos entidades con considerable independencia: la Federación de Bosnia y Herzegovina, de mayoría bosniaca (bosnios musulmanes) y bosniocroata, y la República Srpska, de mayoría serbobosnia. Cada uno tiene su propio gobierno, legislatura y fuerza policial, pero ambas se unen en un gobierno central y una presidencia rotatoria de tres personas ocupadas por igual por un bosniaco, un bosniocroata y un serbobosnio.

Reavivación nacionalista

Como sucede en cualquier conflicto los bandos tienden a enarbolar los sentimientos nacionalistas. Muchos serbios ven a Mladic como un auténtico héroe de guerra. En Kalinovik, ciudad perteneciente a la República Srpska, se encuentra presente un mural que alaba al exgeneral. “Existe el riesgo de la instrumentalización política de la sentencia, que sirva para colectivización de la culpa, la confrontación entre líderes o para generar tensiones interétnicas en la región. La situación en Bosnia y Herzegovina sigue con tensiones, así que es probable que los líderes nacionalistas pretendan sacar partido de la sentencia aglutinando el voto etno-nacionalista”, comenta para EUROPASUR Miguel Roán, experto en los Balcanes y autor del libro Balcanismos.

“El recurso ha sido rechazado como era previsto. No reparará el dolor de las víctimas, pero existe una sentencia en firme que reconoce las razones de su suplicio. Ahora es tiempo de centrarse en el protagonismo que merecen los que sufrieron los crímenes”, destaca Roán.

Los conflictos de carácter étnico han provocado heridas sociales que aún no se han subsanado. La misión más importante para la comunidad internacional se encuentra en la reconciliación étnica a lo largo de la región tras las guerras de descomposición de la ex-Yugoslavia.

La ONU, tras comprobar la magnitud del conflicto, decidió crear en 1993 el TPIY. Su sede se encontraba en la ciudad neerlandesa de La Haya. En 2017, tras más de 20 años en funcionamiento y haber juzgado a los principales responsables de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad realizados en las guerras de los Balcanes (1991-2001), finalizó su actividad para dar paso a la Corte Penal Internacional.

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Iago Soler

Iago Soler (Ferrol 1998) es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense. Colabora con diversos medios de comunicación para la realización de artículos o podcast como EuropaSur, The Political Room o el think-tank Artículo30. Su área de especialización es la política internacional, concretamente en Balcanes occidentales y región del mar Negro.

Iago Soler

Iago Soler (Ferrol 1998) es estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense. Colabora con diversos medios de comunicación para la realización de artículos o podcast como EuropaSur, The Political Room o el think-tank Artículo30. Su área de especialización es la política internacional, concretamente en Balcanes occidentales y región del mar Negro.

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