La España Vaciada y el ‘cleavage’ campo-ciudad

Una de las teorías más conocidas en la ciencia política para explicar el comportamiento electoral de los ciudadanos es la teoría de que la posición social del individuo en la sociedad condiciona su voto hacia un partido determinado. Esta teoría la formularon Lipset y Rokkan (1967) y establecían que en la sociedad había diversos ‘cleavage’ (clivaje, fractura) que dividían a los ciudadanos en dos bloques. Para estos autores, existirían cuatro ‘cleavage’ en la sociedad: centro-periferia, propietarios-trabajadores, católicos-protestantes (o en una nueva versión, religiosos-no religiosos) y campo-ciudad.

Para que de verdad existan estos clivajes en la sociedad, estas divisiones estructurales tienen que configurar sus partidos correspondientes (Anduiza y Bosch, 2012). Es decir, tienen que haber partidos diferenciados que expresen los bandos que hay en la sociedad, como por ejemplo partidos agrarios, católicos, obreros, etc. Llevado al caso español, esto quiere decir, que, si la candidatura de la España vaciada se consolida como opción política, habría surgido un nuevo ‘cleavage’.

Este artículo se centra en el clivaje campo-ciudad, que en realidad es la fractura que ha tenido menos incidencia en Europa. De hecho, en este continente solo ha tenido cierta influencia en los países escandinavos, con la aparición de partidos agrarios. Por lo general, estas fuerzas políticas se encontraban a la derecha del espectro ideológico, tanto en temas económicos como sociales. Sus miembros pudieron ser absorbidos más tarde en el siglo XX por otros partidos de derechas y, los que aún subsisten en Escandinavia, se suelen autodescribir como partidos de centro (Ware, 78:2004).

¿Ha existido alguna vez en España el cleavage campo-ciudad?

Este clivaje nunca ha sido importante en España (igual que en muchos países europeos), a excepción del período de la Segunda República. De hecho, el Partido Agrario (o diputados agrarios independientes) obtuvo entre una decena y una treintena de diputados en las elecciones que se realizaron en la Segunda República. No tuvo mucha relevancia electoral, pero llegó a estar en el gobierno en los años 1934 y 1935 en coalición con los radicales de Lerroux. Al inicio de la guerra civil, el partido se desintegró. Esta fue la única vez que en el sistema de partidos español se reflejó la división campo-ciudad.

La aparición de la España vaciada hace revivir esta nueva fractura que ya parecía enterrada ¿Cuánto éxito puede tener? La historia nos muestra que estos partidos surgidos desde el clivaje campo-ciudad son poco duraderos en el tiempo. Pueden tener un éxito relativo en un período determinado, como el partido agrario en la Segunda República, pero al final acaban por incorporarse a otros partidos o bien se tienen que rebautizar para seguir sobreviviendo, como ha pasado en Noruega, Suecia o Finlandia.

La poca vida de estos partidos se explica porque las formaciones grandes acaban por asumir políticas de estos partidos para absorberlos y porque su ideario, en términos ideológicos, es fácil de asumir tanto como para partidos de derecha o partidos de izquierda. Además, estos partidos que tienen un objetivo tan específico, cuando ya lo han conseguido, pierden su razón de ser.

Por lo tanto, la España vaciada tendrá que luchar contra la propia historia de partidos parecidos que al final, o desaparecieron o se rebautizaron. No lo tendrá nada fácil, ya que los demás partidos asumirán parte de su ideario y realizarán políticas dirigidas a su nicho de votantes. En las próximas elecciones de Castilla y León pueden tener un papel decisivo en la formación de gobierno, y será considerado un éxito para estas candidaturas, pero cuidado, porque podría morir de éxito al conseguir sus objetivos.

Fernando Yécora

Fernando Yécora Santiago (Barcelona, 1991). Es Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad de Barcelona y Máster en Análisis Político y Asesoría Institucional de la misma universidad. Interesado en el análisis político, los campos en los que se ha especializado son el comportamiento electoral y los partidos políticos.

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